26.6.19

¡Basta!

Estas son dos palabras que generan confusión a la hora de decidir cuál es la acertada. Por tal motivo, paso a contarles la definición de cada una.

Basto: ‘Grosero o tosco’: «Pedro Vicario estaba en la puerta, [...] con el cuchillo basto que él mismo había fabricado con una hoja de segueta» (García Márquez Crónica [Col. 1981]). Se dice de lo que está abastecido. No debe confundirse con vasto (‘amplio’; → vasto).

Vasto -ta: ‘Amplio o extenso’: «Nuestro repertorio es vasto y variado» (Serrano Vida [Chile 1995]). No debe confundirse con basto (‘grosero o tosco’; → basto).

Basta también significa lo siguiente:

(Del germ. *bastjan 'zurcir, coser').

1. f. hilván (‖ costura de puntadas largas).
2. f. Cada una de las puntadas o ataduras que suele tener a trechos el colchón de lana para mantener esta en su lugar.
3. f. Bol., Chile, Ec. y Perú. bastilla.
~ sastre.
1. f. Ven. basta que se hace muy suelta para luego cortarla y usarla de marca.

Hay otro "basta" que proviene de la palabra "bastar". Es el que se usa como interjección para poner término a una acción o discurso. Ejemplo: ¡Basta de escribir con faltas de ortografía!






25.6.19

Conjugaciones cotidianas para tener en cuenta...

No es llendo, sino yendo

No es apreto, sino aprieto. (1.° persona del singular, presente del indicativo).

No es colo, sino cuelo. (1.° persona del singular, presente del indicativo).

No es degollo, sino degüello. (1.° persona del singular, presente del indicativo).

No es conduciste, sino condujiste. (2.° persona del singular, pretérito perfecto simple del indicativo).

No es reduciste, es redujiste (2.° persona del singular, pretérito perfecto simple del indicativo).

No es cabo, sino quepo. (1.° persona del singular, presente del indicativo).

No es enriedo, sino enredo. (1.° persona del singular, presente del indicativo).

No es prevee, sino prevé. (3.° persona del singular, presente del indicativo).





Fuente: El arte de hablar bien en español, María Marta Negroni.

24.6.19

¿Es grave?


Hace mucho que terminamos el colegio primario... Quizá sea por esto o por la falta de atención al escribir que nos olvidamos de poner la tilde en ciertas palabras...

Según la regla general del uso de la tilde, las palabras se clasifican de la siguiente manera:

*Graves o llanas: son las que tienen acentuada la penúltima sílaba. Ejemplo: tórax, cárcel, mástil, lápiz, útil, etc. Es importante saber que no todas las palabras graves llevan acento ortográfico (tilde). Las palabras graves NO llevan tilde si terminan en VOCAL, en N o en S. Ejemplos: mesa, silla, etc.


*Agudas: llevan el acento en la última sílaba. Cuando terminan en N, S o en vocal, el acento sería ortográfico. Ejemplos: ombú, solución, emoción, atención, etc. Cuando NO terminan en N, S o vocal, el acento es prosódico, significa que no lleva tilde. Ejemplo: abatir, acatar, aceptar. Para determinar si una palabra es aguda, es necesario dividirla por sílabas, por ejemplo la palabra población se divide como: po – bla – ción, como puede observarse la última sílaba tiene acento con tilde y por lo cual es una palabra aguda.


*Esdrújulas: son las que se acentúan en la antepenúltima sílaba. Importantísimo destacar que en este caso, todas las palabras se acentúan con el acento ortográfico (tilde) siempre. Ejemplos: Ámerica, Bélgica, clásico, próximo, etc.

*Sobresdrújulas: son las que se acentúan en cualquier sílaba anterior a la antepenúltima. Ejemplo: perdóneselo, adviértaseme, señálemelo, etc. Siempre llevan tilde.


Notas: 


*Las palabras graves que terminan en dos consonantes, aunque la segunda sea s, se escriben con tilde. Ejemplo: fórceps, bíceps y tríceps.


* Las palabras esdrújulas sin acento son los adverbios terminados en menteque se forman uniendo un adjetivo al sufijo -mente.

Conservan la tilde si el adjetivo del que nacen la lleva, y por el contrario si el adjetivo no lleva tilde, no se debe agregar en el adverbio. Vamos a comprenderlo mejor con dos ejemplos:

-Históricamente: histórica (adjetivo) + sufijo -mente. El adjetivo histórica lleva tilde, por lo tanto el adverbio la conserva. 
-Precozmente: precoz (adjetivo) + sufijo -mente. El adjetivo precoz no lleva tilde, por lo tanto tampoco el adverbio. 

Como vemos, algunos adverbios terminados en -mente pueden ser excepciones a la regla, ya que a pesar de ser palabras esdrújulas (o sobreesdrújulas) no llevan tilde. Pero prestemos atención: ¿son realmente palabras esdrújulas? En realidad, los adverbios terminados en -mente tienen dos sílabas tónicas: conservan la del adjetivo, y tienen otra en el sufijo -mente. Probemos con un ejemplo: pronuncia en voz alta la palabra «prácticamente»… Pronunciás con mayor énfasis las sílabas «prác» y «men»? Esto significa que a los adverbios terminados en -mente no se les pueden aplicar las reglas de acentuación generales, porque presentan dos acentos.



Fuente: Cuadernillo de Normativa de la lengua I.
Foto gentileza de la página de Facebook "Horrores ortográficos".

21.6.19

Un poco sobre siglas...


Las siglas son signos lingüísticos formados generalmente con las letras iniciales de cada término que la conforman. Por ejemplo: ONU (Organización de las Naciones Unidas). Se utilizan para referirse de forma abreviada a organismos, instituciones, empresas, objetos, sistemas, asociaciones, etc. 

En español, las siglas son invariables en la lengua escrita, es decir, no modifican su forma cuando designan más de un referente. El plural se manifiesta en las palabras que las introducen o que las modifican: varias ONG europeas, unos DVD, los PC. Por eso es recomendable utilizar siempre un determinante para introducir la sigla cuando esta ha de expresar pluralidad:


La medida ha sido apoyada por diferentes ONG del país.
¿Con cuántos PC portátiles podemos contar?
Tengo muchos CD de este tipo de música.

No se le pone una "s" minúscula, con o sin apóstrofo, al final de las siglas. Cuando se quiere aludir a varios referentes es recomendable introducir la sigla con determinantes que indiquen pluralidad: Representantes de algunas/varias/numerosas ONG se reunieron en Madrid.

Ortografía de las siglas:

*Se escriben sin puntos ni blancos de separación. Solo se escribe punto tras las letras que componen las siglas cuando van integradas en textos escritos enteramente en mayúsculas: memoria anual del c.s.i.c. 

*Presentan normalmente en mayúscula todas las letras que las componen (OCDE, DNI, ISO) y, en ese caso, no llevan nunca tilde; así, CIA (del ingl. Central Intelligence Agency) se escribe sin tilde, a pesar de pronunciarse [sía, zía], con un hiato que exigiría acentuar gráficamente la i. 

Las siglas que se pronuncian como se escriben, esto es, los acrónimos, se escriben solo con la inicial mayúscula si se trata de nombres propios y tienen más de cuatro letras: Unicef, Unesco; o con todas sus letras minúsculas, si se trata de nombres comunes: uci, ovni, sida. 

Las siglas escritas en mayúsculas nunca deben dividirse con guion de final de línea.












12.6.19

Qué desastre...

Si partimos en dos la palabra "desastre" y utilizamos un poquito la imaginación, podremos darnos cuenta de su origen: des–astre (sin astro). ¿Dónde y cómo nació este vocablo? Para saberlo debemos remontarnos hasta la Antigua Grecia.

Diferentes culturas, entre ellos los griegos, sintieron fascinación por el cielo y los astros y llegaron a creer que estos tenían una poderosa influencia en la vida de los seres humanos. Sostenían que la posición de los astros en el momento exacto del nacimiento de una persona y sus movimientos posteriores, reflejaban el carácter de la persona y por lo tanto su destino. Surgieron alrededor de esta creencia varios vocablos referenciando al azar o la suerte, y una de esas palabras fue "desastre".

Está compuesta por el prefijo dis- des- que denota negación o inversión del significado, como por ejemplo en: disconforme (no estar conforme) o desleal (no ser leal), y también por el sustantivo griego ástron (astro) o latín astrum. Para los griegos un desastre ocurría cuando la posición de las estrellas no era favorable en determinado momento, por ejemplo en época de cosecha o en un nacimiento. Como consecuencia del desafortunado movimiento astral, se auguraba una mala cosecha o un destino desgraciado para un niño.

El término desastre llegó al español desde el provenzal, donde significaba “desgracia” y, a su vez, este procedía del italiano ‘disastro’ con el mismo significado, pero su verdadero origen está en aquella Grecia antigua, donde la creencia en la influencia de los astros sobre los acontecimientos en la tierra le dio sentido.





10.6.19

Entre paréntesis...


Los paréntesis (...), uno de apertura y otro de cierre, son signos ortográficos. La palabra proviene del griego y denota interposición, inserción. Se emplean para encerrar aclaraciones, opiniones del autor del escrito o datos complementarios, e indican que el contenido del texto enmarcado se aísla de lo que expresa la oración principal. El de apertura se separa con un espacio de la palabra anterior, y el de cierre, con un espacio de la palabra siguiente. Después del paréntesis de apertura, no debe dejarse espacio; tampoco antes del paréntesis de cierre. Si después del paréntesis de cierre se coloca puntuación, no se deja ningún espacio entre aquel y el signo correspondiente.

Usos:

a) Cuando se interrumpe el enunciado con un inciso aclaratorio o accesorio: Las asambleas (la última duró casi cuatro horas sin ningún descanso) se celebran en el salón de actos. Aunque también las comas y las rayas se utilizan para enmarcar incisos, el uso de los paréntesis implica un mayor grado de aislamiento del enunciado que encierran con respecto al texto en el que se inserta. Por ello, los incisos entre paréntesis suelen ser normalmente oraciones con sentido pleno y poca o nula vinculación sintáctica con los elementos del texto principal.

b) Para intercalar algún dato o precisión, como fechas, lugares, el desarrollo de una sigla, el nombre de un autor o de una obra citados, etc.: El año de su nacimiento (1616) es el mismo en que murió Cervantes; Toda su familia nació en Guadalajara (México); La OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) ha decidido aumentar la producción de crudo; «Más obran quintaesencias que fárragos» (Gracián).

c) Para introducir opciones en un texto. En estos casos se encierra entre paréntesis el elemento que constituye la alternativa, sea este una palabra completa, sea uno de sus segmentos: En el documento se indicará(n) el (los) día(s) en que haya tenido lugar la baja; Se necesita chico(a) para repartir pedidos. Como se ve en los ejemplos, los paréntesis que añaden segmentos van pegados a la palabra a la que se refieren. En este uso, el paréntesis puede alternar con la barra.

d) Para desarrollar las abreviaturas o reconstruir las palabras incompletas del texto original cuando se reproducen o transcriben textos, códices o inscripciones. Los elementos que se añaden van entre paréntesis y sin espacios de separación: Imp(eratori) Caes(ari). En estos casos se recomienda utilizar con preferencia los corchetes.

e) En la reproducción de citas textuales, se usan tres puntos entre paréntesis para indicar que se omite un fragmento del original: «Pensé que él no pudo ver mi sonrisa (...) por lo negra que estaba la noche» (Rulfo Páramo [Méx. 1955-80]). En estos casos es más frecuente y recomendable el uso de los corchetes.

f) Las letras o números que introducen elementos de una clasificación o enumeración pueden escribirse entre paréntesis o, más frecuentemente, seguidas solo del paréntesis de cierre: Los libros podrán encontrarse en los lugares siguientes:
(a) En los estantes superiores de la sala de juntas.
(b) En los armarios de la biblioteca principal.

O bien:
Los libros podrán encontrarse en los lugares siguientes:
a) En los estantes superiores de la sala de juntas.
b) En los armarios de la biblioteca principal.

3. Combinación con otros signos

a) Los signos de puntuación correspondientes al período en el que va inserto el texto entre paréntesis se colocan siempre después del paréntesis de cierre:

Llevaban casados mucho tiempo (el año pasado cumplieron sus bodas de oro), pero nunca lograron entenderse.

¿Cuántos países integran la ONU (Organización de las Naciones Unidas)?

No debe colocarse ningún signo de puntuación que no fuera necesario si se suprimieran los paréntesis; por ello, si el texto entre paréntesis está colocado entre el sujeto y el verbo de la oración, nunca debe escribirse coma después del paréntesis de cierre, pues es incorrecto que sujeto y verbo vayan separados por coma: Las asambleas (la última duró casi cuatro horas sin ningún descanso), se celebran en el salón de actos. Este último ejemplo es el del uso incorrecto.

b) El texto contenido dentro de los paréntesis tiene una puntuación independiente: La manía de Ernesto por el coleccionismo (lo colecciona todo: sellos, monedas, relojes, plumas, llaveros...) ha convertido su casa en un almacén; por ello, si el enunciado entre paréntesis es interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación o de exclamación deben colocarse dentro de los paréntesis: Su facilidad para los idiomas (¡habla con fluidez siete lenguas!) le ha abierto muchas puertas.

c) Independientemente de que el texto entre paréntesis abarque todo el enunciado o solo parte de este, el punto se colocará siempre detrás del paréntesis de cierre: Se fue dando un portazo. (Creo que estaba muy enfadado).




Fuente: El uso de la puntuación en español, Alicia Zorrilla.
Dpd.

5.6.19

¡Feliz Día al Medio Ambiente!


En el Día Mundial del Medio Ambiente, quiero contarles que medio ambiente se puede escribir tanto separado como junto (medioambiente). Las palabras que pierden su acento al pronunciarse junto a otras tienden a escribirse unidas, motivo por el cual medio ambiente, arco iris o boca arriba forman medioambiente, arcoíris y bocarriba, de acuerdo con la Ortografía de la lengua española.

Por otro lado, cuando forma parte de una denominación oficial, se aconseja respetar la forma que aparece en el nombre: «El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente está trabajando para reducir en un 10 % las emisiones contaminantes para 2020» o «El Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA) es el principal instrumento de las Naciones Unidas para animar y sensibilizar sobre la acción por el medio ambiente».

El plural de medio ambiente es medios ambientes y el de medioambiente es medioambientes, cuyo adjetivo derivado es medioambiental, también en una sola palabra.





Fuente: Fundéu.

3.6.19

¡Úsame! ¿Para qué?

Correctora de Papel sabe que da un poco de pereza utilizar los signos de interrogación y exclamación al inicio y al cierre... ¿Cuántas veces vemos oraciones exclamativas o interrogativas con un solo signo? ¡Hasta parece que está bien así! Es que queda cómodo estar escribiendo y al final poner (!) o (?). También, es más fácil escribir sin tilde o con faltas de ortografía. Lo que no se piensa es que todo esto va en detrimento de nuestra lengua... Así que a agarrar el diccionario o consultar páginas confiables de la web para hacer un pequeño esfuerzo, y ¡a mejorar el lenguaje! Y estén atentos que hay algunos casos excepcionales en los cuales se pueden evitar alguno de los signos.

Los invitamos a leer este artículo en el cual les contamos cómo fue la génesis de estos pintorescos signos.

El signo de interrogación o punctus interrogativus es una de las aportaciones carolingias al sistema clásico de puntuación. En su origen era un signo simple que marcaba el final de los enunciados interrogativos y también de los exclamativos. En España, es uno de los signos comúnmente admitido por los ortógrafos del Siglo de Oro, incluso por aquellos que, como Nebrija, defendían un sistema binario de puntuación.

Más tardía es la aparición y difusión del signus admirativus o exclamativus, o signo de exclamación, desarrollado por los humanos italianos en el siglo XIV, al igual que los paréntesis o el punto y coma. Aparece en los tratados ortográficos españoles a principios del XVII, pero en esa época todavía es común utilizar en su lugar el signo de interrogación.

La práctica de escribir el signo de apertura de interrogación y exclamación, rasgo exclusivo de la lengua española, no empieza a recomendarse en la ortografía académica hasta 1754, aunque su generalización en los textos impresos será más tardía.

En la escritura actual, los signos de exclamación y de interrogación son signos dobles; así pues, deben colocarse de forma obligatoria al comienzo y al final de la secuencia correspondiente: ¿Qué hora es?; ¡Qué alegría! Es incorrecto suprimir los signos de apertura (¿!) por imitación de otras lenguas en las que únicamente se coloca el signo de cierre: Qué hora es?; Qué alegría verte! Tampoco deben omitirse estos signos cuando preceden a una letra capitular: ¿Cuál es el origen del universo? Investigadores procedentes de los cinco continentes se han reunido estos días en Bogotá para debatir...

Los signos de interrogación y de exclamación se escriben pegados a la primera y a la última palabra del periodo que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que los preceden o los siguen; pero, si lo que sigue al signo de cierre es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos:
Vamos a ver... ¡Caramba!, ¿son ya las tres?; se me ha hecho tardísimo.



Únicos casos en los que se usa el signo de cierre:


a) Se utilizan los signos de cierre escritos entre paréntesis para expresar duda (los de interrogación) o sorpresa (los de exclamación) no exentas, en la mayoría de los casos, de ironía:



Tendría gracia (?) que al final se saliera con la suya.

Ha terminado los estudios con treinta años y está tan orgulloso (!).

b) Cuando el sentido de una oración es interrogativo y exclamativo a la vez, pueden combinarse ambos signos, abriendo con el de exclamación y cerrando con el de interrogación, o viceversa: ¡Cómo te has atrevido? / ¿Cómo te has atrevido!; o, preferiblemente, abriendo y cerrando con los dos signos a la vez: ¿¡Qué estás diciendo!? / ¡¿Qué estás diciendo?!

c) En obras literarias, así como en textos con fuerte carga expresiva, como los publicitarios o los propios de registros informales, es posible escribir dos o tres signos de exclamación para indicar mayor énfasis en la expresión exclamativa: ¡¡¡Traidor!!!

d) Finalmente, fuera de estos usos expresivos o enfáticos, es frecuente el empleo de los signos de interrogación en la indicación de fechas dudosas, especialmente en obras de carácter enciclopédico. Se recomienda colocar ambos signos, el de apertura y el de cierre: Hernández, Gregorio (¿1576?-1636), aunque también es posible escribir únicamente el de cierre: Hernández, Gregorio (1576?-1636). Cuando se desconoce alguno de los datos, suele consignarse en su lugar una interrogación de cierre: Fray Miguel de Salinas (?-1577).


Fuente: Correctora de Papel