29.4.19

El corrector, ¿un profesional en extinción?

A lo largo de la historia, el trabajo del corrector ha cambiado. En sus inicios, revisaba la copia original elaborada por el escriba o scriptor librarius, la enriquecía con notas críticas −llamadas escolios− para el lector. Durante la Edad Media, la corrección de estilo deja de ser una tarea específica y se fusiona con la del escriba, quien en los monasterios cristianos se encargaba de copiar en forma manuscrita los originales de autor. El amanuense también realizaba tareas de corrección, y debía poseer, no solo una excelente caligrafía, sino una vasta formación enciclopédica.

La figura del corrector de estilo o castigator, separada de la del copista, vuelve a surgir con el advenimiento de la imprenta. En general, se trataba de un intelectual o al menos de un estudiante universitario con un sólido manejo del griego y del latín. Pero luego de su apogeo durante los siglos XV y XVI, la tarea de corrector de estilo comienza a perder prestigio, ya que su trabajo pasa a ser visto como una tarea técnica restringida a la identificación de las erratas. Es recién en el siglo XX cuando el corrector de estilo vuelve a tener un papel preponderante y la corrección alcanza un nivel de especificidad tanto “desde el punto de vista lingüístico, gramatical y ortográfico, como desde el semántico y léxico” (J. Martínez de Sousa, 1999:188).

Como puede verse, la tarea del corrector no siempre fue considerada en su especificidad. De hecho, aún hoy, para varios autores, el corrector carece de autoridad para hacer cambios de palabras −excepto en el caso de que un editor lo haya autorizado−, y debe limitarse a corregir errores en el original. Es por esto, que autores como J. A. Tarutz consideran obsoleto el trabajo de corrector de pruebas, ya que el advenimiento de la composición digital ha eliminado el tipiado del texto, y el paso de comparación posterior de las dos versiones, al tiempo que ha agilizado la tarea de corrección, haciéndola más barata y rápida.

Ahora bien, si no caben dudas acerca de que el avance de la informática ha modificado la metodología y los procedimientos propios de la corrección, no es cierto que se trate de una actividad en extinción o, en todo caso, al alcance de cualquiera que pueda manejar un programa informativo.

Por el contrario, la instancia de corrección de estilo sigue siendo una práctica fundamental en las etapas de composición y edición de una obra. Y no solo porque el corrector de estilo se erige como el nexo mediador entre el editor, el autor o el traductor, sino porque su intervención presupone el manejo de competencias específicas que identifican su labor, más que con una práctica adquirida de oficio, con un saber altamente especializado.

En otras palabras, un corrector deberá, sin duda, poseer la habilidad necesaria para distinguir erratas, pero también, y sobre todo, una serie de competencias en el manejo de la lengua, la gramática y las convenciones ortotipográficas.

Fuente: (Parte de texto sacado de la revista Páginas de Guarda, titulado, “¿Corrector o Corruptor? Saberes y Competencias del Corrector de Estilo”, de María Marta Negroni y Andrea Estrada).

Los diez mandamientos del corrector de estilo

1

El corrector debe corregir faltas de ortografía, puntuación, acentuación, errores léxicos y semánticos… Debe evitar localismos, ambigüedades, redundancias, erratas, inexactitudes, pobreza de vocabulario, lugares comunes, incoherencias, fallos de concordancia… Y cuando crea que el texto ya está perfecto, debe volverlo a leer. Su trabajo es revisar, revisar y revisar.

2

El corrector debe respetar el estilo de quien escribe. El texto no es suyo, sino del autor, y su voz no puede falsificarse. Tiene que mejorar el escrito, enriquecerlo, evitar errores, pero nunca modificarlo a su gusto.

3

El corrector debe valorar a qué tipo de texto se enfrenta: no es lo mismo un escrito divulgativo que uno literario, legal, científico… Debe especializarse en la materia que corrige; cuanto más conozca, mejor. Tampoco es lo mismo redactar para Internet que para un soporte en papel; para una red social que para profesores o para alumnos.

4

El corrector responsable tiene que saber parar a tiempo cuando está corrigiendo, aunque a veces le resulte difícil. Es cierto que casi siempre se trata de un profesional mal pagado que trabaja con plazos de urgencia en la entrega, pero el agotamiento mental que produce la corrección hace que puedan pasarse por alto los errores. Una pausa, un cambio de actividad o un "hasta mañana" permiten corregir mejor.

5

El corrector debe cuidar la relación con el autor y mantener con él abierta la comunicación, siempre que sea posible, consultarle todo lo que dude, advertirle de errores en las fechas, personajes, datos, fallos de coherencia…

6

El corrector está obligado a dudar de lo que lee, aunque el autor sea experto en la materia, es bueno cuestionar lo escrito porque eso permite detectar el error. No dar por supuesto nada es una cualidad imprescindible para ser un buen profesional.

7

El corrector siempre está dispuesto a aprender, no le molesta que le corrijan a él, sino que siente satisfacción por descubrir cada día nuevos matices de la lengua, significados, vocabulario, reglas, usos que no conocía.

8

El corrector está al día también en redes sociales, sigue en Twitter, Facebook, blogs, webs… a los que generan recomendaciones sobre el uso correcto del idioma, como la RAE, la Fundéu u otros colegas correctores.

9

El corrector supervisa que la maquetación sea la correcta para la comprensión del texto; por ejemplo, comprueba que el rango de títulos y subtítulos se diferencie visualmente, que las tipografías sean legibles, que exista correlación entre fotos y pies, que la puesta en página no despiste al lector, que no haya líneas perdidas…

10

El corrector de estilo tiene que dudar de sus propios conocimientos, incluso de lo que cree que sabe "de toda la vida"; siempre ha de estar dispuesto a asegurarse de que maneja los términos con propiedad. Para ello, debe tener a mano diccionarios de ortografías y gramáticas en sus últimas ediciones, en formato papel, y en la barra de favoritos de su navegador.



23.4.19

Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor


En este día tan especial, no puede pasar desapercibido que hoy, 23 de abril, es el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor. ¿Quieren saber por qué hoy? Para empezar, les voy a contar que se celebra a nivel mundial, promovida por la UNESCO desde 1995.
La Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura, la industria cultural y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la UNESCO la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995.

Además, se eligió el día 23 de abril porque, supuestamente, coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. Aunque la justificación inicial para haber escogido esta fecha fue la muerte de Cervantes; en realidad este falleció el 22 y fue enterrado el 23, que es cuando se consignó su fallecimiento. En cuanto a Shakespeare, murió el 23 de abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano. Y también, el día 23 de abril coincide con el nacimiento o la muerte de otros autores prominentes, tales como Maurice Druon, Haldor K.Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla, Manuel Mejía Vallejo y William Wordsworth.


Los festejos incluyen sueltas de libros, entrega de entradas gratuitas para la 45° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, entre otras actividades.





Fuente: Google.
Correctora de Papel.

21.4.19

Escritura correcta de Semana Santa y de Pascuas

Correctora de Papel quiere recordarles en este hermoso día de Pascua en qué casos hay que emplear las mayúsculas y en cuáles las minúsculas en los términos y expresiones relacionados a estas celebraciones. Como lo indica la ortografía, los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de períodos litúrgicos o religiosos se escriben con inicial mayúscula: la Cuaresma, la Semana Santa, las Pascuas o la Pascua.


También, se escriben con mayúscula Viernes de Dolores, Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo, Lunes de Pascua. En cuanto a los términos religiosos frecuentes, se escriben con inicial minúscula las palabras vigilia, eucaristía, misa, confesión, comunión o procesión. La palabra viacrucis o vía crucis se escribe con minúscula. Vale aclarar que las academias prefieren la primera grafía. No es correcto vía-crucis.



Ahora, les voy a contar qué significa Semana Santa para aquellos que  no lo sepan. Según el Diccionario de la Real Academia Española, es el nombre que recibe la semana última de la Cuaresma, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. No tiene una fecha fija, porque depende de la luna: el primer viernes después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera será el Viernes Santo.



Para terminar, les cuento el significado de la palabra Cuaresma: es el período posterior a la Semana Santa que comienza el Miércoles de Ceniza. La palabra procede de la expresión latina quadragesima dies, "día cuadragésimo", por la duración de cuarenta días, tal como indica el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Corominas.



Y por último, el término Pascua es el nombre de la fiesta de la resurrección de Cristo. Se celebra el Domingo de Resurrección y marca el final de la Semana Santa.



Nota: es Felices Pascuas si así comienza la oración. Ejemplo: Felices Pascuas les deseamos desde nuestra organización... Pero si felices está en el medio de la oración va con minúscula, por ser un adjetivo, y Pascuas con mayúscula por lo explicado más arriba. Ejemplo: En estas felices Pascuas les queremos agradecer...





Fuente: Fundéu.
Correctora de Papel.

18.4.19

¿Qué es una tesis?


Surgen algunas dudas a la hora de elaborar una tesis. Es importante saber algunas de sus características para aplicarlas a la hora de entregar el trabajo final, que posibilita obtener un título de grado (licenciatura, maestría o doctorado).

Es un trabajo científico original, de una mayor extensión o importancia que la monografía. Es el primer libro que se escribe al graduarse, y de hecho merecerá ser publicado. Puede servir o no como título de grado. Resulta muy dificultosa la elaboración de la tesis, y dudosos sus resultados, si alguien no se ha entrenado y disciplinado en la realización de monografías, pues son demasiadas cosas que hay que aprender de golpe.

Una tesis debe tener entre 120 y 400 páginas. Lo que la distingue de la monografía es, cuantitativamente, la extensión y, cualitativamente, la originalidad, que es una exigencia de este tipo de trabajo.

La metodología es prácticamente la misma y, gracias a la práctica de la elaboración de monografías, se habrán asimilado los métodos de la investigación científica. Sin embargo, no debe convertirse en tesis una monografía ya hecha, mediante una inflación verbal engañosa que no hace sino pervertir el trabajo intelectual.

Otro recaudo importante es solicitar la asesoría, tutoría o dirección de la tesis a un profesor experimentado en la materia.

La tesis exige ciertos requerimientos que hay que seguir al pie de la letra. A grandes rasgos son los siguientes:

*Un plan y la escritura del trabajo.
·       *Una estructura del trabajo.
·       *La búsqueda bibliográfica.
·       *Las citas textuales que hay que elegir.
·       *Las notas al pie.
·       *Una redacción final.
·       *Una presentación formal.

Realizar una tesis es un trabajo arduo en el que hay que elegir un tema con una hipótesis y sostenerlo hasta el final. Además, hay que agregar toda la información relacionada a ese tema, que se hace a través de los textos que se elijan. Y sobre todo, hay que cuidar los aspectos formales de estilo que pide la universidad, que tienen que ver con la tipografía, las normas para la bibliografía, etc. Es sumamente importante que un corrector de textos revise todo el trabajo porque estará capacitado para corregirlo en todos los niveles y estará atento, en todo momento, al estilo.


Fuente: Tesis, tesinas, monografías e informes, de Mirta Botta.
Correctora de Papel