27.12.18

Síndromes literarios

Hoy voy a publicar un tema relacionado con la literatura, mejor dicho, con ciertas características de algunos personajes que han dado nombre a síndromes psicológicos o complejos de personalidad. Dejamos a un costado el buen uso del lenguaje para adentrarnos, un poco, en el mundo literario... Les dejo enlaces para que vean de qué se trata cada libro, si es que no lo conocen.


*Síndrome de Ana Karenina: Anna Karenina era una mujer de la alta sociedad que disfrutaba de una vida tranquila y sin grandes problemas junto a su marido y su hijo hasta que se enamoró de un militar por el que lo abandonó todo hasta terminar lanzándose a las vías del tren. Se dice que los que tienen el síndrome de Ana Karenina presentan una obsesión enfermiza y destructiva hacia otra persona.

*Síndrome de Madame Bovary: el bovarismo es un estado de insatisfacción crónica en el plano afectivo y social que se debe al contrastar las ilusiones que uno se crea con la realidad que le rodea.

*Síndrome de Huckleberry Finn: Huck era el inseparable amigo de Tom Sawyer que llegó a protagonizar un libro que narraba sus aventuras. Este sería un síndrome psicológico caracterizado por la incapacidad de tomar decisiones y la negativa a asumir cualquier responsabilidad. En la edad adulta, está relacionado con la baja autoestima y el rechazo a la autoridad paterna...

*Síndrome de Alicia: La niña que perseguía a un conejo viajó a un mundo desconocido en el que podía cambiar de tamaño tras beber de un frasco o comer un pastel. Luego, conseguía volver a su estado original, cosa que no ocurre con los aquejados del síndrome que lleva su nombre. Las personas que padecen este trastorno ven alterada la forma, el tamaño e incluso la ubicación espacial de los objetos. También, se sienten más grandes o pequeños de lo que son en realidad.

*Síndrome de Rapunzel: la protagonista del cuento de los hermanos Grimm vivía encerrada en una alta torre a la que solamente se podía acceder trepando por su largo cabello. Este trastorno se da en niñas y mujeres jóvenes que sufren de tricofagia o de ingesta de cabello en forma compulsiva; esto provoca la formación de una bola en el intestino que puede resultar mortal.

*Síndrome de Otelo: son los celos patológicos en los cuales la obsesión por la posible infidelidad de la pareja traspasa toda lógica y evidencia de lo contrario. En la ficción, Otelo mató a su mujer Desdémona porque estaba convencido que le era infiel, cosa que no sucedía en realidad.

*Síndrome de Peter Pan: ¿quién no conoce este cuento? El niño que habitaba el País de Nunca Jamás y se pasaba el tiempo jugando se negó a crecer. Este síndrome se presenta en personas inmaduras que se resisten a crecer y a les que les gustaría disfrutar sin afrontar responsabilidades, tales como el trabajo, los estudios y la vida en pareja.

*Síndrome de Wendy: la niña que contaba cuentos a Peter Pan y a los niños perdidos y que no pudo evitar crecer, a pesar de las súplicas de Peter Pan. Era protectora y maternal en exceso... Por eso, este síndrome se caracteriza por una obsesión de satisfacer a los otros por miedo al rechazo y al abandono.

*Síndrome de Pickwick: Charles Dickens creó a un niño gordo y narcoléptico llamado Joe Pickwick y las personas que los sufren presentan problemas de respiración, obesidad mórbida y dolores de cabeza.

*Síndrome de Dorian Gray: en el libro, el joven Dorian vendió su alma al diablo a cambio de no envejecer jamás. Aunque el síndrome no se ha llegado a aceptar como tal, sí que se admite como trastorno caracterizado por la obsesión hacia los supuestos defectos físicos y el envejecimiento.

*Síndrome de Munchausen: el personaje está inspirado en una persona real que fue oficial de caballería de origen alemán con gran capacidad de invención. Las personas que padecen este síndrome se autolesionan para convencer al resto que están enfermas y así conseguir su atención.

*Síndrome de Cenicienta: esta también es una historia más que conocida por todos. La célebre heroína de este cuento de hadas consiguió lo que quería: casarse con el príncipe a pesar de que su madrastra y sus hermanastras le hacían la vida imposible... Esta historia da nombre a un curioso trastorno que afecta sobre todo a los niños que inventan maltratos por parte de sus padres adoptivos.

*Síndrome de la Bella Durmiente o de Kleine-Levin: se conoce también como hipersomnia y si en el célebre cuento que los hermanos Grimm recopilaron la protagonista se pasó cien años dormida, en la vida real quien la padece llega a dormir hasta un mínimo de dieciocho horas. Se conoce un caso de una joven de Pennsylvania, llamada Nicole Delien que sufrió esta alteración neurológica tras la cual se pasó diecisiete años dormida. En una ocasión durmió hasta 64 días seguidos.

*Síndrome de (el cerebro de) Narciso: es un trastorno de la personalidad donde una persona siente una admiración exagerada hacia sí misma respecto a su físico, su personalidad, conocimiento y otras capacidades que posee.

*El complejo de Edipo: la tragedia griega cuenta que Edipo mató a su padre y se casó a su madre sin saberlo. Esto en psiquiatría se conoce como un trastorno caracterizado por una obsesión hacia la madre y el odio y el rechazo por el padre.

*El complejo de Electra: Electra da nombre a la atracción afectiva que siente una niña por su padre en detrimento de la madre.








Fuente: Google





18.12.18

Navidad: claves para una mejor redacción

Les dejo algunas claves para una redacción más cuidadosa en lo que se refiere a los términos relacionados con estas celebraciones.

1.    Mayúsculas para NavidadNochebuena

Navidad, Navidades, Nochebuena, Nochevieja, Año Nuevo 
y Reyes se escriben con mayúscula inicial por tratarse de nombres propios de festividades, según indica la Ortografía académica. Cuando Navidades Navidad se refieren al periodo, se admite también su escritura con minúscula: «Cerca de 2,4 millones de pasajeros pasarán estas navidades por los aeropuertos canarios». Además, y aunque ambas son correctas, se prefieren las formas Nochebuena y Nochevieja a las escritas en dos palabras Noche Buena y Noche Vieja.

2. Minúscula para las palabras felizpróspero, paz

Términos como feliz, próspero, amor, paz felicidad, que suelen verse con inicial mayúscula («El presidente del Gobierno deseó una Feliz Navidad a los periodistas»), se escriben, al tratarse de adjetivos y nombres comunes, con minúscula inicial: «El presidente del Gobierno deseó una feliz Navidad a los periodistas».

3. Tarjeta de Navidad, mejor que christmas

Las expresiones tarjeta de Navidad o tarjeta navideña son preferibles a la voz inglesa Christmas y su hispanización crismas, cuyo empleo se da especialmente en España.

4. El belén, en minúsculas

La representación de la escena del nacimiento de Jesús se escribe con minúsculas, el 
belén, ya que, aunque proviene del nombre de la localidad donde la Biblia sitúa el nacimiento, se usa en este sentido como nombre común. Solo se escribe con mayúscula inicial si se refiere a la ciudad: «Jesús nació en Belén». También se escriben en minúscula sus sinónimos nacimiento, portal y pesebre

5. Niños JesúsPapás Noel y papanoeles

Se recomienda escribir Niños Jesús y Papás Noel como plurales de Niño Jesús y Papá Noel. Sin embargo, Papá Noel ha dado también origen al sustantivo común papanoel, referido, más que al propio San Nicolás, a las personas disfrazadas de este personaje, a los muñecos y a los adornos con su forma. El plural es papanoeles.


Fuente: Rae. Fundéu.

Polisemia

Quiero contarles que la polisemia (del griego poli > 'muchos', semia > 'significados') se le llama a la propiedad que tiene una palabra de poseer varios significados. Por ejemplo: banco: es un mueble para sentarse, o un conjunto de peces que van juntos en gran número, o el establecimiento donde se deposita el dinero, o el lugar que impide el avance de alguien. En este último caso, la polisemia se vincula con el proceso de metaforizar el lenguaje. Es notable observar que las palabras de uso frecuente son polisémicas y las menos frecuentes, monosémicas. 

Dentro de la polisemia están los sinónimos y los parónimos. Los sinónimos son las palabras que tienen una misma o similar significación, aunque difieran en la grafía. Por ejemplo, el adjetivo grande tiene como sinónimos enorme, inmenso, amplio, inconmensurable. Nuestra lengua posee una cartera extraordinaria de sinónimos. A ello contribuyeron las diferentes lenguas que convergieron en su seno, como el latín, el griego y el árabe. 

Los parónimos son las voces que tienen alguna semejanza en su origen, forma o sonido. Toman el nombre de:


  • homónimas: cuando son iguales por su forma, pero tienen orígenes etimológicos diferentes y, consiguientemente, significados distintos, como: vela (de luz) y vela (de barco); tajo (corte) y Tajo (el río);
  • homófonas: cuando tienen igual sonido y distinta significación y escritura, como: vaso y bazo, onda y honda;
  • homógrafas: cuando tienen la misma ortografía y distinta significación, como: río (corriente de agua) y río (del verbo reír).






4.12.18

Uso de mayúsculas y minúsculas en sol, tierra y luna

Las voces sol, tierra y luna se escriben con mayúscula inicial en contextos astronómicos, en los que estos términos funcionan como nombres designativos de los respectivos objetos, pero con minúscula fuera de ellos, si se refieren a los astros en sí o en los usos derivados o metafóricos.
Estos sustantivos aparecen en ocasiones escritos con mayúscula inicial en frases donde esta resulta innecesaria, como en «Descubren un sistema solar con seis “Tierras” que podrían albergar agua líquida», «La playa es un destino perfecto no solo para relajarse, sino también para tomar el Sol» o «La Luna Llena pasará a través de la sombra».

La Ortografía de las Academias de la Lengua explica que estas voces se escriben con mayúscula cuando se refieren a los nombres propios de los objetos astronómicos, tanto en publicaciones especializadas en astronomía u otras disciplinas relacionadas como también en noticias, novelas, definiciones en diccionarios, etc.
Fuera de estos contextos, continúa la obra académica, «tanto en su uso recto como en los derivados o metafóricos, se escriben con minúscula inicial con toda normalidad»; esta recomendación se aplica en especial a expresiones como tomar el sol, salir el sol, ser un sol, luna llena, luna nueva, luz de la luna, luna de miel, pedir la luna, los desheredados de la tierra y otras similares, donde tampoco es necesario ningún destacado como comillas o cursiva. Se escribe siempre tierra en minúscula cuando se refiere al suelo: «El avión pudo tomar tierra».

Como casos específicos, sol, tierra y luna se escriben normalmente con minúscula con los sentidos de ‘estrella’, ‘planeta similar a la Tierra’ y ‘satélite’, respectivamente, como en «Cada galaxia tiene cien mil millones de soles y sistemas solares» y «Descubren océano en una luna de Saturno».

De este modo, en los primeros ejemplos habría sido mejor «Descubren un sistema solar con seis tierras que podrían albergar agua líquida», «La playa es un destino perfecto no solo para relajarse, sino también para tomar el sol» y «La luna llena pasará a través de la sombra». En el primero de ellos podría haberse dicho también «planetas como la Tierra», con Tierra en mayúscula porque aquí se remite de modo directo a nuestro planeta.

Se escribe también en minúscula sistema solar, nombre que según la vigesimotercera edición del Diccionario académico se aplica principalmente al sistema planetario organizado en torno al Sol, pero que también es posible que aluda a cualquier otro que tenga un sol como estrella central.

Igualmente lo adecuado, cuando no forme parte de un nombre propio, es escribir con minúscula inicial la palabra planeta, ya que, aunque por antonomasia suela remitir a la Tierra, es un sustantivo común.



Fuente: Fundéu