25.9.18

Pos-, mejor que post-


Se recomienda la forma pos- tanto antes de vocal (posoperatorio) como de consonante (posguerra), tal como indica la nueva Ortografía de la lengua española.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Fue el más grande corredor de fondo en la era de la postguerra», «Con el robot, la evolución del postoperatorio es mejor que con la cirugía laparoscópica» o «Se genera violencia postelectoral en Oaxaca», donde habría sido preferible escribir posguerra, posoperatorio y poselectoral.

Se establece una excepción: cuando la palabra a la que se une el prefijo comienza por la letra ese, lo apropiado es escribir post-: postsocialismo, postsindical…

Además, se recuerda que el guion es necesario cuando el prefijo se une a una palabra que empieza con mayúscula, pos-Renacimiento, y que se escribirá separado y sin guion cuando la base léxica conste de más de una palabra: pos Edad Media, pos guerra civil. En el resto de los casos, el prefijo se escribe junto a la palabra a la que acompaña.




Fuente: Fundéu

10.9.18

La palabra facineroso



La forma correcta para indicar la maldad de alguien es ‘facineroso’, sin la consonante ‘ese’ que algunas personas añaden entre la a y la ce.

El adjetivo «facineroso» posee una carga semántica sumamente fuerte, y por ello sirve principalmente para calificar a alguien negativamente, o incluso para insultar o para denigrar de alguna persona.

El DRAE registra dos acepciones de «facineroso». La primera dice: «facineroso: 1. adj. Delincuente habitual. (…)». Esta acepción se usa poco, al menos en nuestro país, y hasta diría que es escasamente conocida. La segunda, en cambio, es de uso común: «2. m. Hombre malvado, de perversa condición». De todos modos, «facineroso» es palabra de empleo no muy frecuente, sin duda por esa enorme fuerza semántica que ya dije, lo cual hace que se la reserve para casos extremos, en que se trata de juzgar y descalificar a determinadas personas. Es decir, estamos ante una palabra que no debemos derrochar usándola en forma indiscriminada.

Su etimología proviene del latín ‘facinerōsus’ formado por ‘facinus’ (hacer, realizar, cometer…) y el sufijo ‘osus’ (para indicar una gran cantidad, abundancia).

Por lo tanto, en la antigüedad un ‘facineroso’ era aquel que realizaba/hacía/cometía muchos actos (normalmente delictivos).




Fuente: Fundéu

4.9.18