26.5.18

¿Cuál es la forma correcta de llamar a nuestro idioma, español o castellano?

Esto es lo que dice al respecto el Diccionario panhispánico de dudas:

Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada.
El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.).
Aun siendo también sinónimo de español, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.




9.5.18

Emoticones y punto



En estos días nos ha surgido un interrogante acerca del punto y de los emoticones. El punto, ¿va después o antes de las caritas que tanto se suelen usar en wasap? Y aunque algunos podrían considerar como exagerada este interrogante, lo cierto es que no debemos descuidar el lenguaje solo porque hablamos en un contexto informal. 

Según la Real Academia Española (RAE), el emoticón es un elemento extraoracional que no sustituye al punto final y se escribe detrás del punto. Sin embargo, a juicio de la organización Fundéu, que vela por el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, si se considera al emoticón como parte de la oración, el punto puede ir después

Y remite a un artículo de su web en el que coincide en que “el emoticón es un elemento extralingüístico", pero añade que por ese motivo “puede ir antes o después, según resulte más lógico. Por ejemplo, en un mensaje como ‘Estoy harto :-(. Me voy a un monasterio budista ;-).’, situar los emoticones en las frases de las que se están expresando las emociones es más claro”.


Es decir, lo fundamental es que la puntuación no interfiera con el emoticón… Y en ningún caso se puede prescindir de la puntuación: de hecho, hay que poner punto incluso si toda la frase es un emoticón.