27.12.18

Síndromes literarios

Hoy voy a publicar un tema relacionado con la literatura, mejor dicho, con ciertas características de algunos personajes que han dado nombre a síndromes psicológicos o complejos de personalidad. Dejamos a un costado el buen uso del lenguaje para adentrarnos, un poco, en el mundo literario... Les dejo enlaces para que vean de qué se trata cada libro, si es que no lo conocen.


*Síndrome de Ana Karenina: Anna Karenina era una mujer de la alta sociedad que disfrutaba de una vida tranquila y sin grandes problemas junto a su marido y su hijo hasta que se enamoró de un militar por el que lo abandonó todo hasta terminar lanzándose a las vías del tren. Se dice que los que tienen el síndrome de Ana Karenina presentan una obsesión enfermiza y destructiva hacia otra persona.

*Síndrome de Madame Bovary: el bovarismo es un estado de insatisfacción crónica en el plano afectivo y social que se debe al contrastar las ilusiones que uno se crea con la realidad que le rodea.

*Síndrome de Huckleberry Finn: Huck era el inseparable amigo de Tom Sawyer que llegó a protagonizar un libro que narraba sus aventuras. Este sería un síndrome psicológico caracterizado por la incapacidad de tomar decisiones y la negativa a asumir cualquier responsabilidad. En la edad adulta, está relacionado con la baja autoestima y el rechazo a la autoridad paterna...

*Síndrome de Alicia: La niña que perseguía a un conejo viajó a un mundo desconocido en el que podía cambiar de tamaño tras beber de un frasco o comer un pastel. Luego, conseguía volver a su estado original, cosa que no ocurre con los aquejados del síndrome que lleva su nombre. Las personas que padecen este trastorno ven alterada la forma, el tamaño e incluso la ubicación espacial de los objetos. También, se sienten más grandes o pequeños de lo que son en realidad.

*Síndrome de Rapunzel: la protagonista del cuento de los hermanos Grimm vivía encerrada en una alta torre a la que solamente se podía acceder trepando por su largo cabello. Este trastorno se da en niñas y mujeres jóvenes que sufren de tricofagia o de ingesta de cabello en forma compulsiva; esto provoca la formación de una bola en el intestino que puede resultar mortal.

*Síndrome de Otelo: son los celos patológicos en los cuales la obsesión por la posible infidelidad de la pareja traspasa toda lógica y evidencia de lo contrario. En la ficción, Otelo mató a su mujer Desdémona porque estaba convencido que le era infiel, cosa que no sucedía en realidad.

*Síndrome de Peter Pan: ¿quién no conoce este cuento? El niño que habitaba el País de Nunca Jamás y se pasaba el tiempo jugando se negó a crecer. Este síndrome se presenta en personas inmaduras que se resisten a crecer y a les que les gustaría disfrutar sin afrontar responsabilidades, tales como el trabajo, los estudios y la vida en pareja.

*Síndrome de Wendy: la niña que contaba cuentos a Peter Pan y a los niños perdidos y que no pudo evitar crecer, a pesar de las súplicas de Peter Pan. Era protectora y maternal en exceso... Por eso, este síndrome se caracteriza por una obsesión de satisfacer a los otros por miedo al rechazo y al abandono.

*Síndrome de Pickwick: Charles Dickens creó a un niño gordo y narcoléptico llamado Joe Pickwick y las personas que los sufren presentan problemas de respiración, obesidad mórbida y dolores de cabeza.

*Síndrome de Dorian Gray: en el libro, el joven Dorian vendió su alma al diablo a cambio de no envejecer jamás. Aunque el síndrome no se ha llegado a aceptar como tal, sí que se admite como trastorno caracterizado por la obsesión hacia los supuestos defectos físicos y el envejecimiento.

*Síndrome de Munchausen: el personaje está inspirado en una persona real que fue oficial de caballería de origen alemán con gran capacidad de invención. Las personas que padecen este síndrome se autolesionan para convencer al resto que están enfermas y así conseguir su atención.

*Síndrome de Cenicienta: esta también es una historia más que conocida por todos. La célebre heroína de este cuento de hadas consiguió lo que quería: casarse con el príncipe a pesar de que su madrastra y sus hermanastras le hacían la vida imposible... Esta historia da nombre a un curioso trastorno que afecta sobre todo a los niños que inventan maltratos por parte de sus padres adoptivos.

*Síndrome de la Bella Durmiente o de Kleine-Levin: se conoce también como hipersomnia y si en el célebre cuento que los hermanos Grimm recopilaron la protagonista se pasó cien años dormida, en la vida real quien la padece llega a dormir hasta un mínimo de dieciocho horas. Se conoce un caso de una joven de Pennsylvania, llamada Nicole Delien que sufrió esta alteración neurológica tras la cual se pasó diecisiete años dormida. En una ocasión durmió hasta 64 días seguidos.

*Síndrome de (el cerebro de) Narciso: es un trastorno de la personalidad donde una persona siente una admiración exagerada hacia sí misma respecto a su físico, su personalidad, conocimiento y otras capacidades que posee.

*El complejo de Edipo: la tragedia griega cuenta que Edipo mató a su padre y se casó a su madre sin saberlo. Esto en psiquiatría se conoce como un trastorno caracterizado por una obsesión hacia la madre y el odio y el rechazo por el padre.

*El complejo de Electra: Electra da nombre a la atracción afectiva que siente una niña por su padre en detrimento de la madre.








Fuente: Google





18.12.18

Navidad: claves para una mejor redacción

Les dejo algunas claves para una redacción más cuidadosa en lo que se refiere a los términos relacionados con estas celebraciones.

1.    Mayúsculas para NavidadNochebuena

Navidad, Navidades, Nochebuena, Nochevieja, Año Nuevo 
y Reyes se escriben con mayúscula inicial por tratarse de nombres propios de festividades, según indica la Ortografía académica. Cuando Navidades Navidad se refieren al periodo, se admite también su escritura con minúscula: «Cerca de 2,4 millones de pasajeros pasarán estas navidades por los aeropuertos canarios». Además, y aunque ambas son correctas, se prefieren las formas Nochebuena y Nochevieja a las escritas en dos palabras Noche Buena y Noche Vieja.

2. Minúscula para las palabras felizpróspero, paz

Términos como feliz, próspero, amor, paz felicidad, que suelen verse con inicial mayúscula («El presidente del Gobierno deseó una Feliz Navidad a los periodistas»), se escriben, al tratarse de adjetivos y nombres comunes, con minúscula inicial: «El presidente del Gobierno deseó una feliz Navidad a los periodistas».

3. Tarjeta de Navidad, mejor que christmas

Las expresiones tarjeta de Navidad o tarjeta navideña son preferibles a la voz inglesa Christmas y su hispanización crismas, cuyo empleo se da especialmente en España.

4. El belén, en minúsculas

La representación de la escena del nacimiento de Jesús se escribe con minúsculas, el 
belén, ya que, aunque proviene del nombre de la localidad donde la Biblia sitúa el nacimiento, se usa en este sentido como nombre común. Solo se escribe con mayúscula inicial si se refiere a la ciudad: «Jesús nació en Belén». También se escriben en minúscula sus sinónimos nacimiento, portal y pesebre

5. Niños JesúsPapás Noel y papanoeles

Se recomienda escribir Niños Jesús y Papás Noel como plurales de Niño Jesús y Papá Noel. Sin embargo, Papá Noel ha dado también origen al sustantivo común papanoel, referido, más que al propio San Nicolás, a las personas disfrazadas de este personaje, a los muñecos y a los adornos con su forma. El plural es papanoeles.


Fuente: Rae. Fundéu.

Polisemia

Quiero contarles que la polisemia (del griego poli > 'muchos', semia > 'significados') se le llama a la propiedad que tiene una palabra de poseer varios significados. Por ejemplo: banco: es un mueble para sentarse, o un conjunto de peces que van juntos en gran número, o el establecimiento donde se deposita el dinero, o el lugar que impide el avance de alguien. En este último caso, la polisemia se vincula con el proceso de metaforizar el lenguaje. Es notable observar que las palabras de uso frecuente son polisémicas y las menos frecuentes, monosémicas. 

Dentro de la polisemia están los sinónimos y los parónimos. Los sinónimos son las palabras que tienen una misma o similar significación, aunque difieran en la grafía. Por ejemplo, el adjetivo grande tiene como sinónimos enorme, inmenso, amplio, inconmensurable. Nuestra lengua posee una cartera extraordinaria de sinónimos. A ello contribuyeron las diferentes lenguas que convergieron en su seno, como el latín, el griego y el árabe. 

Los parónimos son las voces que tienen alguna semejanza en su origen, forma o sonido. Toman el nombre de:


  • homónimas: cuando son iguales por su forma, pero tienen orígenes etimológicos diferentes y, consiguientemente, significados distintos, como: vela (de luz) y vela (de barco); tajo (corte) y Tajo (el río);
  • homófonas: cuando tienen igual sonido y distinta significación y escritura, como: vaso y bazo, onda y honda;
  • homógrafas: cuando tienen la misma ortografía y distinta significación, como: río (corriente de agua) y río (del verbo reír).






4.12.18

Uso de mayúsculas y minúsculas en sol, tierra y luna

Las voces sol, tierra y luna se escriben con mayúscula inicial en contextos astronómicos, en los que estos términos funcionan como nombres designativos de los respectivos objetos, pero con minúscula fuera de ellos, si se refieren a los astros en sí o en los usos derivados o metafóricos.
Estos sustantivos aparecen en ocasiones escritos con mayúscula inicial en frases donde esta resulta innecesaria, como en «Descubren un sistema solar con seis “Tierras” que podrían albergar agua líquida», «La playa es un destino perfecto no solo para relajarse, sino también para tomar el Sol» o «La Luna Llena pasará a través de la sombra».

La Ortografía de las Academias de la Lengua explica que estas voces se escriben con mayúscula cuando se refieren a los nombres propios de los objetos astronómicos, tanto en publicaciones especializadas en astronomía u otras disciplinas relacionadas como también en noticias, novelas, definiciones en diccionarios, etc.
Fuera de estos contextos, continúa la obra académica, «tanto en su uso recto como en los derivados o metafóricos, se escriben con minúscula inicial con toda normalidad»; esta recomendación se aplica en especial a expresiones como tomar el sol, salir el sol, ser un sol, luna llena, luna nueva, luz de la luna, luna de miel, pedir la luna, los desheredados de la tierra y otras similares, donde tampoco es necesario ningún destacado como comillas o cursiva. Se escribe siempre tierra en minúscula cuando se refiere al suelo: «El avión pudo tomar tierra».

Como casos específicos, sol, tierra y luna se escriben normalmente con minúscula con los sentidos de ‘estrella’, ‘planeta similar a la Tierra’ y ‘satélite’, respectivamente, como en «Cada galaxia tiene cien mil millones de soles y sistemas solares» y «Descubren océano en una luna de Saturno».

De este modo, en los primeros ejemplos habría sido mejor «Descubren un sistema solar con seis tierras que podrían albergar agua líquida», «La playa es un destino perfecto no solo para relajarse, sino también para tomar el sol» y «La luna llena pasará a través de la sombra». En el primero de ellos podría haberse dicho también «planetas como la Tierra», con Tierra en mayúscula porque aquí se remite de modo directo a nuestro planeta.

Se escribe también en minúscula sistema solar, nombre que según la vigesimotercera edición del Diccionario académico se aplica principalmente al sistema planetario organizado en torno al Sol, pero que también es posible que aluda a cualquier otro que tenga un sol como estrella central.

Igualmente lo adecuado, cuando no forme parte de un nombre propio, es escribir con minúscula inicial la palabra planeta, ya que, aunque por antonomasia suela remitir a la Tierra, es un sustantivo común.



Fuente: Fundéu

30.11.18

Lenguaje inclusivo, ¿sí o no?


La Real Academia Española reiteró su rechazo al lenguaje inclusivo. En un nuevo libro de estilo que publicó hace unas semanas se puede leer la observación sobre el uso de términos "inclusivos" como "todxs", "todes" o "tod@s". Según el manual, es algo "innecesario". Es en ese aspecto, sobre las "cuestiones gramaticales", el documento señala que "el masculino, por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos. No hay razón para pensar que el género masculino excluya a las mujeres en tales situaciones". Se sostiene, entonces, que el masculino abarca también el femenino, por lo que no se recomienda utilizar, por ejemplo", "los guatemaltecos y las guatemaltecas".


Para los que no estén tan al tanto, paso a contarles que el concepto de lenguaje inclusivo alude al modo de expresión que evita las definiciones de género o sexo, abarcando a mujeres, varones, personas transgénero e individuos no binarios por igual. En el lenguaje habitual, para saludar a las personas que se encuentran en un recinto alcanza con decir “Buenos días a todos”, por ejemplo. Las normas del castellano contemplan en el término masculino “todos” también a quienes no son hombres. Algunos, sin embargo, prefieren recurrir a la expresión “Buenos días a todos y a todas” para especificar que el saludo abarca a las mujeres. Pero el lenguaje inclusivo va un paso más allá y propone reemplazar la marca de género por una letra E o una X“Buenos días a todes” o “Buenos días a todxs”.

Fuente: diccionario



21.11.18

Resiliencia

De un tiempo a esta parte se ha tornado frecuente el uso de la palabra resiliencia para denominar la resistencia de alguien ante un sufrimiento intenso o una situación desfavorable. En realidad, resiliencia es la capacidad de superación de alguien que experimenta una vivencia traumática, de dejar atrás el sufrimiento y volver a vivir la vida con tanto apego y entereza como los que no pasaron por esa experiencia. La resiliencia refiere a vivir situaciones límite con la flexibilidad de un junco, sobreponerse a ellas y salir uno fortalecido.

Resiliencia es un término que viene de la física, ciencia en la cual se emplea para denominar la propiedad de un material de volver a su forma original después de haber sufrido una deformación. Algunos coches, por ejemplo, tienen parachoques resilientes que, después de haber sufrido una colisión, son capaces de recuperar espontáneamente en poco tiempo su forma previa. En física, resiliencia expresa la cantidad de energía que ese material es capaz de almacenar cuando la presión que sufre reduce su volumen; esa energía se mide en julios por metro cúbico.

El psiquiatra infantil Michael Rutter y el neurólogo, psiquiatra y etólogo francés contemporáneo Boris Cyrulnik, inspirados en el concepto físico, introdujeron el término en el campo de la psicología con el significado explicado más arriba: la capacidad de las personas de superar tragedias o acontecimientos fuertemente traumáticos. Cyrulnik, cuyos padres judíos fueron asesinados por los nazis, pasó los últimos años de la guerra escondido en una granja. Su recuperación lo llevó a estudiar psiquiatría y dedicó su vida a estudiar la capacidad de recuperación de los sobrevivientes de los campos de concentración y de los niños criados en orfanatos.

Resiliencia es una de esas palabras de origen latino que, curiosamente, nos han llegado a través del inglés, en este caso, del vocablo resilience, que, a su vez, se derivó del latín resilio, -ire ‘saltar hacia atrás’, ‘volver de un salto’, compuesto a su vez por el prefijo re- y el verbo salire ‘saltar’.

El mismo concepto se aplica también en ecología para indicar la capacidad de un ecosistema para absorber perturbaciones sin alterar significativamente su estructura, y luego regresar a su estado original una vez que la perturbación cesa.
No es apropiado, pues, decir que alguien es resiliente porque logra resistir una situación desfavorable, sino que el concepto de resiliencia se aplica más bien a quien es capaz de recuperarse totalmente del trauma sufrido y seguir adelante.


Fuente: Ricardo Socas. Web: www.elcastellano.org

8.10.18

Aún/Aun


El adverbio aún se escribe con tilde cuando es palabra tónica y equivale a todavía, mientras que, cuando significa incluso, hasta, también o (ni) siquiera, es átono y se escribe sin tilde.

En los medios de comunicación la tilde de este adverbio a menudo no se ajusta a la norma: «Ni aún acompañado de Harrison Ford pudo despuntar», «Sufre un tremendo accidente y aún así gana la carrera», «Si no duermes bien, subes de peso y te cuesta más trabajo bajar aún cuando haces ejercicio», «Aún teniendo a los mejores, no siempre puedes jugar bien» o «Su testimonio compromete aun más a Facundo Garbarino».

Tal como indica el Diccionario de la lengua española, el adverbio aún se escribe con tilde en sus tres primeras acepciones, esto es, cuando significa todavía y se emplea con los siguientes valores:

 Con sentido temporal («Aún quedan entradas a la venta»).

Como equivalente de sin embargo o no obstante («Le sirvieron la comida el primero y aún se quejó»).

Para enfatizar («Hubo más telespectadores aún que en la edición anterior»).

Aunque en el último ejemplo el adverbio puede sustituirse tanto por todavía como por incluso (Hubo más telespectadores todavía que en la edición anterior / Hubo más telespectadores incluso que en la edición anterior), la pronunciación es tónica y, por tanto, lo apropiado es escribir tilde. En este sentido, cabe señalar que, con este valor ponderativo, el adverbio suele ir acompañado de más, menos, mejor, peor, etc.

El diccionario académico señala, por otra parte, que el adverbio aun se escribe sin tilde cuando es palabra átona equivalente a incluso, a menudo seguido de gerundio («Aun yendo en ambulancia, no llegó con vida»), a hasta («Nunca es tarde para obtener la ciudadanía: aun a los 99 años») o a (ni) siquiera («Ni aun en esa circunstancia se dará por vencido»).

También, se escribe sin tilde en la locución aun cuando y el conector aun así.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, en los ejemplos iniciales lo apropiado habría sido escribir «Ni aun acompañado de Harrison Ford pudo despuntar», «Sufre un tremendo accidente y aun así gana la carrera», «Si no duermes bien, subes de peso y te cuesta más trabajo bajar aun cuando haces ejercicio», «Aun teniendo a los mejores, no siempre puedes jugar bien» y «Su testimonio compromete aún más a Facundo Garbarino».



Fuente: Fundéu

25.9.18

Pos-, mejor que post-


Se recomienda la forma pos- tanto antes de vocal (posoperatorio) como de consonante (posguerra), tal como indica la nueva Ortografía de la lengua española.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como «Fue el más grande corredor de fondo en la era de la postguerra», «Con el robot, la evolución del postoperatorio es mejor que con la cirugía laparoscópica» o «Se genera violencia postelectoral en Oaxaca», donde habría sido preferible escribir posguerra, posoperatorio y poselectoral.

Se establece una excepción: cuando la palabra a la que se une el prefijo comienza por la letra ese, lo apropiado es escribir post-: postsocialismo, postsindical…

Además, se recuerda que el guion es necesario cuando el prefijo se une a una palabra que empieza con mayúscula, pos-Renacimiento, y que se escribirá separado y sin guion cuando la base léxica conste de más de una palabra: pos Edad Media, pos guerra civil. En el resto de los casos, el prefijo se escribe junto a la palabra a la que acompaña.




Fuente: Fundéu

10.9.18

La palabra facineroso



La forma correcta para indicar la maldad de alguien es ‘facineroso’, sin la consonante ‘ese’ que algunas personas añaden entre la a y la ce.

El adjetivo «facineroso» posee una carga semántica sumamente fuerte, y por ello sirve principalmente para calificar a alguien negativamente, o incluso para insultar o para denigrar de alguna persona.

El DRAE registra dos acepciones de «facineroso». La primera dice: «facineroso: 1. adj. Delincuente habitual. (…)». Esta acepción se usa poco, al menos en nuestro país, y hasta diría que es escasamente conocida. La segunda, en cambio, es de uso común: «2. m. Hombre malvado, de perversa condición». De todos modos, «facineroso» es palabra de empleo no muy frecuente, sin duda por esa enorme fuerza semántica que ya dije, lo cual hace que se la reserve para casos extremos, en que se trata de juzgar y descalificar a determinadas personas. Es decir, estamos ante una palabra que no debemos derrochar usándola en forma indiscriminada.

Su etimología proviene del latín ‘facinerōsus’ formado por ‘facinus’ (hacer, realizar, cometer…) y el sufijo ‘osus’ (para indicar una gran cantidad, abundancia).

Por lo tanto, en la antigüedad un ‘facineroso’ era aquel que realizaba/hacía/cometía muchos actos (normalmente delictivos).




Fuente: Fundéu

4.9.18

28.8.18

Prefijos, cómo usarlos


Los prefijos son elementos afijos, carentes de autonomía, que se anteponen a una base léxica (una palabra o una expresión pluriverbal) a la que aportan diversos valores semánticos. Se resumen a continuación las normas que deben seguirse para la correcta escritura de los prefijos en español:

Se escriben siempre unidos a la base a la que afectan cuando está constituida por una sola palabra: antiadherente, antirrobo, antitabaco, cuasidelito, cuasiautomático, exalcohólico, exjefe, exministro, exnovio, expresidente, prepago, precontrato, posventa, posmoderno, proamnistía, provida, probritánico, vicealcalde, vicesecretario, supermodelo, superaburrido, superbién, etc. En este caso, no se consideran correctas las grafías en las que el prefijo aparece unido con guion a la palabra base (anti-mafia, anti-cancerígeno) o separado de ella por un espacio en blanco (anti mafia, anti cancerígeno). 

Si se forma una palabra anteponiendo a la base varios prefijos, estos deben escribirse igualmente unidos, sin guion intermedio: antiposmodernista, requetesuperguapo.

Se unen con guion a la palabra base cuando esta comienza por mayúscula, de ahí que se emplee este signo de enlace cuando el prefijo se antepone a una sigla o a un nombre propio univerbal: anti-ALCA, mini-USB, pos-Gorbachov, pro-Obama. El guion sirve en estos casos para evitar la anomalía que supone, en nuestro sistema ortográfico, que aparezca una minúscula seguida de una mayúscula en posición interior de palabra. 

También es necesario emplear el guion cuando la base es un número, con el fin de separar la secuencia de letras de la de cifras: sub-21, super-8.

Se escriben necesariamente separados de la base a la que afectan cuando está constituida por varias palabras. Hay determinados prefijos, como ex-, anti- o pro-, que son especialmente proclives, por su significado, a unirse a bases de este tipo, ya se trate de locuciones o de grupos sintácticos, característica por la cual la gramática ha acuñado para ellos la denominación de prefijos separables: ex relaciones públicas, anti pena de muerte, pro derechos humanos. Esta misma circunstancia puede darse también con otros prefijos: pre Segunda Guerra Mundial, super en forma, vice primer ministro.

Las normas aquí expuestas rigen para todos los prefijos, incluido ex-. Para este prefijo se venía prescribiendo hasta ahora la escritura separada — cuando, con el sentido de ‘que fue y ya no es’, se antepone a sustantivos que denotan ocupaciones, cargos, relaciones o parentescos alterables y otro tipo de situaciones circunstanciales de las personas.

A partir de la edición de la Ortografía de 2010, ex- debe someterse a las normas generales que rigen para la escritura de todos los prefijos y, por tanto, se escribirá unido a la base cuando esté constituido por una sola palabra (exjugador, exnovio, expresidente, etc.), aunque la palabra prefijada pueda llevar un complemento o adjetivo especificativo detrás: exjugador del Real Madrid, exnovio de mi hermana, expresidente brasileño, etc.; y se escribirá separado de la base cuando esté constituido por varias palabras: ex cabeza rapada, ex número uno, ex teniente de alcalde, ex primera dama, etc.




Fuente: RAE

14.8.18

Palabras formadas a partir de eco-, sin guion

El elemento compositivo eco-, que significa entre otras cosas ‘ecología’ y se emplea en términos como ecoamigable, ecoamistosos, ecoparque, ecotasa, ecoterrorismo o ecocidiose escribe unido a la palabra a la que se incorpora, sin guion ni espacio intermedios.
En los medios de comunicación es habitual leer frases como «La alcaldía considera necesario cercar todo el terreno donde se encuentra el eco parque», «Bariloche: comenzaron a cobrar una eco-tasa a los turistas» o «Detienen a dos personas por robo con violencia de un eco taxi».
De acuerdo con las normas de la Ortografía de la lengua españolalos prefijos y elementos compositivos se escriben unidos a la palabra a la que acompañanhipocalórico, infravivienda, neoliberal, precampaña…
En el caso concreto de eco-, el Diccionario académico incorpora el significado de ‘ecología’ en su vigesimotercera edición, ausente en ediciones anteriores, que solo recogían los sentidos de ‘casa, morada, ámbito vital’ y onda electromagnética, sonido reflejado’.
Por tanto, en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir «La alcaldía considera necesario cercar todo el terreno donde se encuentra el ecoparque», «Bariloche: comenzaron a cobrar una ecotasa a los turistas» y «Detienen a dos personas por robo con violencia de un ecotaxi».


Fuente: Fundeu.es

13.8.18

Palabras que no deben escribirse juntas

Recibimos consultas acerca de si tal palabra va junta o no. Así que queremos hacer una lista para que no queden dudas. Acá va:

A BORDO.
A BULTO.
A CUENTA.
A CUESTAS.
A DESHORA.
A GATAS.
A MANO.
A MEDIAS.
A MENUDO.
A PESAR DE.
A PIE.
A PROPÓSITO.
A TIEMPO.
A TRAVÉS DE.
AL TUNTÚN.
A VECES.
ANTE TODO.
DE ACUERDO CON.
DE ANTEMANO.
DE BALDE.
DE DONDE.
DE ENTRE CASA.
DE FRENTE.
DE PRONTO.
DE PIE.
DE REPENTE.
DE SOBRA.
DE VERAS.
EN CUANTO.
EN DERREDOR.
EN DONDE.
EN EFECTO
EN FIN.
EN MEDIO.
EN PIE.
EN TANTO.
EN VANO.
EN VILO.
EX ALUMNO.
NO MÁS.
NO OBSTANTE.
POR FIN.
POR SUPUESTO.
POR TANTO.
SIN EMBARGO.
SIN PAR.
VÍA CRUCIS.



Fuente: cuadernillo del Instituto Superior de Letras Eduardo Mallea. Normativa de la lengua I.

1.8.18

Tango, etimología


La palabra "tango" fue seleccionada para representar la letra "T" en el alfabeto radiofónico de uso global. Su etimología ha sido y sigue siendo objeto de múltiples teorías y fuertes controversias. Uno de los trabajos fundamentales en este aspecto, es el artículo de José Gobello Tango, vocablo controvertido (1976), que destaca precisamente el clima controvertido que suscita el origen de la palabra. El núcleo del apasionado debate es esencialmente civilizatorio, ya que se centra en determinar el papel jugado por las culturas de los indígenas, latinoamericanas, africanas y europeas en la conformación de la expresión. Reflexionando sobre esta puja civilizatoria, Gobello decía en 1999:
"Todavía hoy los especialistas discuten si en la elaboración del tango prevalecieron los ingredientes hispánicos o los africanos. La discusión resulta más bien ociosa, porque los ingredientes hispánicos en cuestión tenían también su cuota de sangre negra".
El investigador Héctor Benedetti, en su ensayo "Sobre la etimología de la palabra tango" (2001),​ realiza un prolijo repaso de las diversas teorías que se han formulado y la suerte corrida por cada una. Las teorías sobre el origen de la palabra "tango" se remontan a la edición del Diccionario de la Real Academia Española de 1914, en la que decía que provenía del latín tangere, afirmación eliminada en las ediciones posteriores.
Notablemente, la citada disposición del virrey De Elío fue registrada en el índice de Actas Capitulares usando el término "tango". Es que en el virreinato del Río de la Plata, los términos «tango» y «tambo», se utilizaban como sinónimos, para referirse a los lugares en que bailaban los negros.
Precisamente a partir del uso generalizado como sinónimos de las palabras "tambo" y "tango", el investigador Oscar Escalada de la Universidad de La Plata, sostiene que el origen del término es quechua, a partir del vocablo tanpu, hispanizado por los conquistadores españoles como "tambo" y luego utilizado como sinónimo de "tango".
Fueron esos "tambos" o "tangos", ya constituidos en asociaciones por origen étnico de la comunidad afro rioplatense desde que la esclavitud comenzó a ser abolida en 1813, de donde surgieron las academias, milongas, pirigundines y canguelas, en las que se iría formando el tango en la segunda mitad del siglo XIX.
Finalmente, teniendo en cuenta el uso generalizado en el Río de la Plata desde la colonia de las expresiones "tambo-tango" y a la vez la expresión "tango andaluz", se ha sostenido una teoría de la doble entrada, que propone que la palabra "tango" se utilizó en el Río de la Plata durante los siglos XVIII y XIX para designar los sitios del baile negro, y luego volvió a entrar en la segunda mitad del siglo XIX, procedente de Cuba-Andalucía, para designar esta vez la danza y el género musical.

Fuente: Wikipedia

26.5.18

¿Cuál es la forma correcta de llamar a nuestro idioma, español o castellano?

Esto es lo que dice al respecto el Diccionario panhispánico de dudas:

Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada.
El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.).
Aun siendo también sinónimo de español, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.




9.5.18

Emoticones y punto



En estos días nos ha surgido un interrogante acerca del punto y de los emoticones. El punto, ¿va después o antes de las caritas que tanto se suelen usar en wasap? Y aunque algunos podrían considerar como exagerada este interrogante, lo cierto es que no debemos descuidar el lenguaje solo porque hablamos en un contexto informal. 

Según la Real Academia Española (RAE), el emoticón es un elemento extraoracional que no sustituye al punto final y se escribe detrás del punto. Sin embargo, a juicio de la organización Fundéu, que vela por el buen uso del idioma español en los medios de comunicación, si se considera al emoticón como parte de la oración, el punto puede ir después

Y remite a un artículo de su web en el que coincide en que “el emoticón es un elemento extralingüístico", pero añade que por ese motivo “puede ir antes o después, según resulte más lógico. Por ejemplo, en un mensaje como ‘Estoy harto :-(. Me voy a un monasterio budista ;-).’, situar los emoticones en las frases de las que se están expresando las emociones es más claro”.


Es decir, lo fundamental es que la puntuación no interfiera con el emoticón… Y en ningún caso se puede prescindir de la puntuación: de hecho, hay que poner punto incluso si toda la frase es un emoticón.













25.1.18

Volver a...

Las expresiones volver a recaer, volver a repetirse y volver a reanudarse son redundantes si se refieren a la primera recaída, repetición o reanudación, respectivamente.
De acuerdo con el Diccionario panhispánico de dudas, volver a + infinitivo es una perífrasis que indica la repetición de la acción expresada por el segundo verbo. Por ello, se recomienda evitar el empleo redundante en el que en ocasiones se incurre con verbos que ya expresan repetición, como recaer, recomenzar, rehacer, repetir, reanudar, etc.
De este modo, en el primer ejemplo, para referirse a la primera recaída lo apropiado es decir volver a caer o recaer y no volver a recaer. En cambio, si la persona se cura y tiempo después enferma por tercera vez, entonces sí podría hablarse de volver a recaer. Algo parecido se puede decir de los otros verbos mencionados.
Por consiguiente, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido «Su madre le donó un riñón y el joven, ahora en la cárcel, corre el riesgo de recaer en la insuficiencia renal», «Solo han llegado a clasificarse una vez para el Mundial y ahora quieren repetir la hazaña» y «El tráfico del metro se ha reanudado después de varias horas paralizado por el atentado», pues en los tres casos se refiere a la primera recaída, repetición o reanudación.
Sí puede resultar apropiado, por ejemplo, «Ha vuelto a repetir lo que viene diciendo desde que ganó las elecciones», pues no solo hay una repetición previa, sino que se puede querer enfatizar que algo se ha dicho muchas veces de modo insistente.

Fuente: fundéu.es

16.1.18

Romance, su etimología

Se dice de las lenguas modernas derivadas del latín, como el español, el italiano, el francés, el rumano y el portugués, por mencionar solo lenguas nacionales. También el idioma español, que es una de las lenguas romances, se llamó así en cierta época.

En español se llamó romance la novela o libro de caballerías en prosa o en verso, pero novela se traduce al portugués como romance. Existe, asimismo, una composición métrica de origen español, llamada romance, que consiste en repetir al final de todos los versos pares una misma asonancia y en no dar a los versos impares rima alguna.

En su origen, romance era una historia contada en latín, en la lengua de Roma. Cuando el idioma que se hablaba en Francia se tornó claramente diferente del bajo latín –como ocurrió con el español a partir del siglo X–, los franceses llamaron romanz a la lengua naciente, para indicar así que se trataba de un idioma que provenía del latín. Esta palabra se formó a partir del latín romanicus, que procede, a su vez, de romanicé, derivado del nombre de la Ciudad Eterna, aplicado al habla de sus habitantes y, posteriormente, a las lenguas desarrolladas en las naciones de cultura latina.

Romance aparece ya en el Cantar de Mio Cid. A las obras de la narrativa medieval, desde las novelas de caballería, se las llamó también romance en varias lenguas derivadas del latín, como el francés (roman), el portugués (romance). Sin embargo, en nuestra lengua conquistó tempranamente la preferencia para las narraciones literarias la voz novela, del italiano novella (noticia, novedad), que fue recogida por Nebrija en nuestro primer diccionario.

El origen de romántico es similar: palabra formada a partir del francés romantique, que significaba 'novelesco'; 'romántico', derivó de la palabra inglesa romantic, que en el curioso juego de idas y vueltas de las lenguas europeas, provenía del francés romant, una variante de roman.




Fuente: elcastellano.org