26.12.12

Nueva ortografía de la lengua española, para tener muy en cuenta


La Real Academia Española, en colaboración con las Academias de la lengua española en América y Filipinas (22 en total), publicó en el año 1999 una edición de la Ortografía española que ha estado vigente hasta finales de 2010. Por esto, es que ha presentado una nueva edición, más amplia, más detallada y minuciosa, donde se contienen las reglas de ortografía que debemos seguir en la actualidad. 

La Ortografía de 1999 recomendaba escribir con minúscula los días de la semana y los meses, pero la edición de 2010 lo impone como norma: Hoy es martes 13 de febrero (p. 502).

Algunos otros cambios importantes que ha realizado:

- Se escriben con minúscula inicial todos los tratamientos: don, fray, usted, su santidad (en este último caso se admite la mayúscula si no va seguido del nombre propio de la persona a que se refiere). La mayúscula es obligatoria en las abreviaturas:  D., Ud., etc. (Cuando se ponen dos o más tratamientos, todos van en abreviatura: Ilmo. Sr. D.). También se escriben con minúscula inicial los títulos y cargos: El papa visitará la India en su próximo viaje (OLE, 2010, p. 470). Cfr. el apartado sobre la  llamada "mayúscula de relevancia".

- Se escriben con mayúscula inicial los nombres propios religiosos y sus apelativos (Dios, la Virgen...), pero se recomienda usar la minúscula en los pronombres que hacen referencia a esos nombres religiosos: Ve con Dios y que él te guíe (OLE, 2010, p.473).


- En los nombres de barrios, urbanizaciones, calles o espacios urbanos, solo se escribe con mayúscula el término específico: el barrio de Nervión, la avenida Ramón y Cajal, el parque del Alamillo (OLE, 2010, p. 481).


- Se escriben con mayúscula inicial todas las palabras significativas que componen la denominación completa de entidades, instituciones, organismos, etcétera: Biblioteca Nacional, Universidad de Sevilla, Médicos Sin Fronteras... (OLE, 2010, p. 483).


- Se escribe con mayúscula inicial únicamente la primera palabra del título de cualquier obra de creación: Libro de buen amor, Divina comedia, Diccionario de la lengua española, etc. En los títulos abreviados o alternativos, el artículo se escribe con minúscula y en redonda: el Quijote, la Celestina, el  Buscón (OLE, 2010, p. 488). No ocurre lo mismo con el nombre de las publicaciones periódicas y de las colecciones:
El Diario Vasco, El Barco de Vapor, El Correo de Andalucía.


- Se denomina "mayúscula de relevancia" al uso no justificado lingüísticamente de la mayúscula que responde
únicamente al deseo de poner de manifiesto la especial relevancia que quien escribe otorga al referente asignado por la palabra así escrita: rey, papa, presidente, misa, nación, fe. Se recomienda evitarla (OLE, 2010, p. 514).


- La "ortografía relajada" de mayúsculas y minúsculas resulta admisible en chats y mensajes de móvil, pero no en los correos electrónicos (OLE, 2010, p. 517).


- Las letras j e i no deben llevar punto cuando se escriben en mayúscula.

-Se admite la escritura en una sola palabra de los nombres propios compuestos, que seguirán las reglas generales ortográficas: Joseluís, Mariángeles, Josemanuel, Juampablo, Joseángel, Josemilio, Mariarrosa, etc.
(OLE, 2010, p. 626).

El prefijo ex:

Todos los prefijos, incluido ex-, deben escribirse unidos a su base léxica cuando esta es solo una palabra:  exmarido, expresidente, exdirector, etc. En cambio, se escribe separado con guion si la base léxica es un nombre propio (anti-Franco, pro-África) o una sigla (antiOTAN), y separado sin guion cuando la base léxica consta de varias palabras (ex primer ministro, pro derechos humanos...) OLE, 2010, pp. 531-538.


Estos son solo algunos ejemplos, iremos publicando más.


12.12.12

"Solo", sin tilde...


Tildar la palabra solo cuando significa solamente ya no es necesario.

La palabra solo puede ser adjetivo («Tomás estaba solo»;solo = 'sin compañía') o adverbio («era solo un aprendiz»;solo = 'únicamente'). Hasta 1959 se acentuaba gráficamente cuando era adverbio, para distinguirlo del adjetivo.
En las normas ortográficas de 1959, la Real Academia Española estableció que el adverbio solo (= 'solamente') no debe llevar tilde (acento gráfico) más que cuando puedan darse confusiones con el adjetivo (que en la práctica son muy infrecuentes). En las normas publicadas en el 1999 se repitió este criterio que volvió a explicitarse en el Diccionario panhispánico de dudas.
Sin embargo, la nueva Ortografía académica, del 2011, señala que no es necesario tildar el adverbio ni siquiera en los casos de posible ambigüedad, ya que el contexto permite deshacerla en prácticamente todos los casos, como ocurre en los de otras palabras que se escriben de la misma forma y tienen significados diferentes.


Fuente: Fundéu

29.11.12

Día Mundial de la Lucha contra el sida: claves para una buena redacción


Con motivo de la celebración, el próximo 1° de diciembre, del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, se ofrecen algunas recomendaciones sobre términos que pueden plantear dudas:

• La palabra sida, que procede de la sigla SIDA(síndrome de inmunodeficiencia adquirida), está lexicalizada (como láser u ovni) y se escribe con minúscula por ser el nombre común de una enfermedad, como gripe o diabetes.
 El término antirretroviralformado por el prefijo anti-y el adjetivo retroviral, se escribe con el prefijo unido a la palabra y duplicación de la erre, no anti-retroviral ni anti retroviral o antiretroviral.
 La expresión lazo rojo se escribe con minúsculas iniciales y sin entrecomillar.
 Sida no es lo mismo que VIH, pues sida es el nombre de la enfermedad, mientras que la sigla VIH (virus de inmunodeficiencia humana) designa al virus que la causa: se puede ser portador del virus y no padecer nunca la enfermedad.


Fuente: Fundéu

20.11.12

¿Menjunje, menjurje o mejunje?

La forma "menjunje" no es más que un híbrido de otras dos variantes: la antigua "menjurje" y la hoy referida "mejunje".


"Menjurje" aparece en la octava edición del Diccionario de la lengua castellana, de 1837, como: 'Mezcla de diversos ingredientes', con la marca de "familiar". Pero, en 1869 se registran las variantes "menjunje", que refiere a su vez a la anterior "menjurje", y "mejunje".

Al igual que sucede con las personas mellizas o gemelas, que suelen confundirnos por su gran parecido físico, existen palabras que por su gran "parecido" léxico, aunque no semántico (de significado), se cruzan originando nuevas formas o variantes.

De "menjurje" a "menjunje", la Real Academia Española prefiere, hoy en día, "mejunje", con el significado de: 'Cosmético o medicamento formado por la mezcla de varios ingredientes'. Etimológicamente, mejunje proviene del término árabe ''mamzúǧ'' (mezclado). Su plural es mejunjes.


Fuentes 

13.11.12

Pago en especie, no en especias ni en especia...

Correctoras de Papel junto con la fuente consultada, recomiendan lo siguiente:


Pago en especie (o en especies) es la expresión adecuada para decir que algo se paga (o se cobra) 'en frutos o géneros y no en dinero', tal y como recoge el Diccionario panhispánico de dudasNo es apropiado, por tanto, hablar de pago en especia o en especias.
Se pueden encontrar, sin embargo, ejemplos en los medios de pago en especia o en especias: «El modo de reembolso de los préstamos es en especia, como petróleo y otras materias primas», «La compañía permitirá el pago fraccionado y que parte del crédito se le devuelva en especias, en servicios de promoción en la ciudad».
En estos ejemplos lo apropiado habría sido escribir que el reembolso y el crédito se harían en especie (o en especies).
Aunque es poco frecuente, a veces se encuentran documentos —sobre todo de economía— donde se usa el acrónimo inglés PIK (payment in kind) para referirse al pago en especie. Si por alguna razón se opta por usar dicho acrónimo en textos en español, es recomendable explicar su significado entre paréntesis, al menos la primera vez que se utilice.


Fuente: Fundeu


19.10.12

¿Cuándo se emplea sino y cuándo si no?



Sino:

1. Como sustantivo masculino, ‘fatalidad o destino’: «¿Qué extraño sino me encadenó a él?» (Gallegos Pasado [C. Rica 1993]).
2. Como conjunción adversativa, presenta los valores siguientes:
2.1. Se usa para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes: «No me refiero al trabajo, sino a tu vida misma» (Cortázar Reunión [Arg. 1983]). Cuando lo que se contrapone son oraciones con el verbo en forma personal, sino debe ir seguido de que: «Prada no compraba la droga, sino que la vendía» (Madrid Flores [Esp. 1989]).
2.2. Toma en ocasiones el valor de excepto: «Sabes que no quiero a nadie sino a ti» (Regás Azul [Esp. 1994]).
2.3. En correlación con no solo, denota adición de otro u otros miembros a la cláusula. Con frecuencia suele acompañarse del adverbio también: «La mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo» (Siglo [Pan.] 9.5.97); «Le parecía que estaba enloqueciendo, no solo de miedo, sino también de aburrimiento» (RRosa Sebastián [Guat. 1994]). No debe usarse en su lugar la locución conjuntiva si que ( si1.11).
2.4. También puede tener un valor cercano a más que, otra cosa que: «Buril no quería sino retornar a la sede de su dignidad y poder en la corte» (RBastos Vigilia [Par. 1992]).

Si no:

No debe confundirse la conjunción adversativa sino antes descrita con si no, secuencia formada por la conjunción si ( si) seguida del adverbio de negación no ( no): «¿Y quién se lo dirá, si no lo hace usted?» (Mundo [Esp.] 20.2.95); «Tu actitud conmigo es bastante rara, si no insultante: me tratas como a un niño» (Donoso Elefantes [Chile 1995]); «No sé si no es mejor que fracase este encuentro» (Plaza Cerrazón [Ur. 1980]). El segundo elemento de la secuencia —la negación no— es tónico, frente a la atonicidad de la conjunción adversativa sino.


Con este ejercicio puedes repasar la diferencia entre sino (junto) y si no (separado). Rellena los huecos con la secuencia correcta. Cuando los termines, consulta las soluciones.
1. La reducción de plantilla no se hará atendiendo a la producción, ____ a los niveles de incompetencia.
2. Lo de la isla de bolsas de plástico del Atlántico tiene que ser una leyenda urbana; ____, ya estarían organizando cruceros y excursiones.
3. Debemos continuar avanzando, pues ____ nos quedaremos parados.
4. La cuestión no es si va a haber una huelga general, ____ cuándo la va a haber.
5. ____ sabes, ¿para qué te metes?



5.10.12

Expresiones latinas que se emplean incorrectamente



Córpore insepulto. Loc. lat. que significa literalmente ‘con el cuerpo sin sepultar’. Se dice de la misa o funeral que se celebra con el cadáver presente: «Se celebró un funeral córpore insepulto» (País [Esp.] 29.9.77). Como la locución española equivalente es de cuerpo presente, a veces se emplea erróneamente la locución latina precedida de la preposición de: misa de córpore insepulto. El adjetivo insepulto se escribe en una sola palabra, de modo que no es correcta la grafía córpore in sepulto. 

Ex profeso. ‘A propósito, deliberadamente’. Procede de la locución latina ex professo, que se ha adaptado al español simplificando la doble ese: «El manojo de llaves bien pudo ser colocado ex profeso en las fosas» (Expreso [Perú] 23.8.93). A partir de la locución se ha creado el adverbio simple exprofeso, de uso frecuente y, por tanto, admisible: «Los troncos mostraban señales de haber sido cortados exprofeso» (Monetta Ischigualasto [Arg. 1993]). Ni la locución ni el adverbio simple deben usarse precedidos de la preposición de: de ex profeso, de exprofeso. No se admite, por innecesaria, la forma exprofesamente.

Grosso modo. Loc. lat. que significa ‘aproximadamente o a grandes rasgos’: «El costo de la vida aquí corresponde, grosso modo, al de México» (Tibón Aventuras [Méx. 1986]). Es incorrecto anteponer la preposición a: a grosso modo.

In albis. Loc. lat. que significa literalmente ‘en blanco’. Se usa con verbos como quedarse, dejar, estar, etc., con el sentido de ‘sin comprender de lo que se trata’: «La mayoría de los lectores debe quedarse in albis» (Vanguardia [Esp.] 16.7.95); ‘sin saber qué decir’: «—Sí, me iba a hacer una pregunta. No sea tímido, hombre —anima el camarero a un Chalán que se ha quedado in albis» (Ribera Sangre [Esp. 1988]); y ‘sin lograr lo que se espera’: «De noche la cena se diferenciaba poco del desayuno. Y no fueron pocas las que me fui en blanco, in albis, a la cama» (Asenjo Días [Esp. 1982]). Es incorrecto anteponer la preposición en: en albis.

In artículo mortis. Loc. lat. que significa ‘en el instante de la muerte, a punto de morir’. Puede usarse como locución adverbial: «Este objeto, transmitido generalmente “in artículo mortis”, es el que determina la condición de bruja» (CBaroja Brujas [Esp. 1961]); o como locución adjetiva, especialmente referida al matrimonio que se contrae cuando uno de los cónyuges está en peligro de muerte. Es incorrecto anteponer la preposición en: en artículo mortis.

In fraganti. Locución originada por deformación de la expresión jurídica latina in flagranti (delicto), que significa ‘en el mismo momento en que se comete un delito o, por extensión, cualquier acción censurable’: «Se había instalado aquí cerca [...] con objeto de espiar a su mujer y sorprenderla in fraganti» (Landero Juegos [Esp. 1989]). Se usa con preferencia a las locuciones de sentido análogo en flagrante ( flagrante) y en fragante ( fragante, 2). No son correctas las formas en fraganti, in fragante ni in fragranti. A partir de la locución, se ha creado el adverbio simple infraganti, cuyo uso se considera válido: «Yo los había sorprendido infraganti» (CInfante Habana [Cuba 1986]).

In promptu. Loc. lat. que significa ‘de repente, de improviso’. No es correcta la forma in prompto.

Modus vivendi. Loc. lat. que significa literalmente ‘modo de vivir’. Se emplea como locución nominal masculina para designar el arreglo de carácter provisional que se establece entre dos partes en conflicto, mientras se encuentra una solución definitiva: «Con el fin de evitar nuevos bloqueos, las instituciones acordaron [...] un modus vivendi aplicable hasta el reexamen de esta cuestión en la Conferencia Intergubernamental de 1996» (Unión Europea [Esp. 1996]). En el lenguaje corriente ha pasado también a utilizarse con el sentido de ‘modo de ganarse la vida’: « ¿Cuándo se ha sentenciado a los incontables violadores de urnas que han hecho de esta actividad un modus vivendi desde 1928?» (MtnMoreno Respuesta [Méx. 1994]). Es invariable en plural ( plural, 1k): los modus vivendi. No es correcta la forma modus vivendis.

Motu proprio. Loc. lat. que significa literalmente ‘con movimiento propio’. Se usa con el sentido de ‘voluntariamente o por propia iniciativa’: «Si alguien desea declarar motu proprio alguna cosa relacionada con el caso, que se quede» (SchzFerlosio Jarama [Esp. 1956]). Debe respetarse la forma latina proprio para el segundo elemento, y no sustituirla por el adjetivo español propio: motu propio. Es incorrecto su empleo con preposición antepuesta: de motu proprio, por motu proprio.

Mutatis mutandis. Loc. lat. que significa ‘cambiando lo que se deba cambiar’: «Lo mismo, mutatis mutandis, se puede decir de la cultura» (Ocampo Testimonios [Arg. 1977]). El segundo elemento es mutandis, no mutandi, por lo tanto es incorrecta la forma mutatis mutandi.

Statu quo. Loc. lat. (pron. [estátu-kuó], no [estátu-kúo]) que significa literalmente ‘en el estado en que’. Se emplea como locución nominal masculina con el sentido de ‘estado de un asunto o cuestión en un momento determinado’: «¿Cómo es posible que usted haya osado romper el statu quo tan difícilmente establecido entre las comunidades y los propietarios?» (Scorza Tumba [Perú 1988]). Es invariable en plural ( plural, 1k): los statu quo. No es correcta la forma status quo.

Urbi et orbi. Loc. lat. que significa literalmente ‘a la ciudad [de Roma] y al mundo’. Se emplea en referencia a la bendición papal que se extiende a todo el mundo: «El Papa impartió la bendición urbi et orbi» (Vanguardia [Esp.] 17.4.95). También se usa con el sentido de ‘a los cuatro vientos, a todas partes’: «Para distinguir en ese instante al chamaquillo [...] gritando urbi et orbi: acérquense, diversión gratis» (Fuentes Cristóbal [Méx. 1987]); «La extensión urbi et orbi de las aspiraciones democráticas» (País [Esp.] 2.6.84). No es correcto usar orbe en lugar de orbi.





26.9.12

¿Cuál es la diferencia entre accesible y asequible?


Frecuentemente se emplea el término asequible con el significado de accesible.

Asequible significa 'que puede conseguirse o alcanzarse', referido a precio, 'que es moderado' y también 'que algo es comprensible o fácil de entender'; mientras que accesible es 'aquella persona o cosa a la que se puede acceder o llegar sin dificultad', 'persona de carácter afable' y 'aquello que es fácil de comprender'. Solamente en esta última acepción es sinónimo de asequible: «Escribe novelas asequibles/accesibles para cualquier lector».
El uso de asequible no es apropiado en frases como: «Prefiero hablar con el subdirector porque es más asequible que el director» o «La carretera que lleva a este pueblo es poco asequible» en los que lo correcto sería utilizar accesible.
Por tanto, se recuerda que no debe utilizarse asequible con el significado de accesible, excepto cuando se trate de algo que es comprensible o fácil de entender.

Fuente: Fundeu

18.9.12

Aguanieve y aguanieves: significados muy distintos

Aguanieve. ‘Agua que cae de las nubes mezclada con nieve’. Es voz femenina: «Caía una aguanieve y yo me regodeaba pensando qué bien se está aquí dentro del restaurante, que no nos mojamos» (Cebrián Rusa [Esp. 1986]). Es incorrecto su uso en masculino: el aguanieve. Aunque se aconseja su escritura en una sola palabra, también es admisible la grafía en dos palabras: agua nieve. En ese caso, debe usarse el artículo el (el agua nieve), al ser agua un sustantivo femenino que comienza por /a/ tónica. No debe confundirse con aguanieves.

Aguanieves. ‘Pájaro más comúnmente conocido como lavandera’. Es voz femenina: «Hubiera escrito la fábula del cuco y la aguanieves» (Landero Juegos [Esp. 1989]). No debe confundirse con aguanieve.







10.9.12

La poesía ayuda a entrenar el cerebro

La poesía no solo proporciona placer sensorial y estético al lector con sensibilidad. Es, además, una potente arma, capaz de aumentar la actividad cerebral de quienes disfrutan de ella. Porque no hay mayor poder que el de las palabras hábilmente combinadas: pensemos en un discurso político bien tejido o en una campaña publicitaria impactante. El Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha ido más allá y ha logrado medir empíricamente la capacidad de las figuras retóricas para generar actividad cerebral. Una constatación que abre la puerta a aplicaciones terapéuticas para pacientes con algún tipo de deficiencia intelectual. 

Al frente de este estudio está Nicola Molinaro, un 'staff scientist' del centro donostiarra a quien la bombilla se le encendió tras leer un artículo sobre la capacidad de los monos de distinguir no solo palabras con una relación concreta con objetos que están viendo, sino también las características que éstos poseen. «Podían distinguir entre plátano un pequeño y otro grande», apunta Molinaro. Entonces, ¿dónde está la peculiaridad del lenguaje humano? 

La diferencia radica en la capacidad de comunicar cosas que no existen y conceptos abstractos. Por ejemplo, a través de las figuras retóricas, que «tienen un poder comunicativo terrible. Eso es algo muy humano». Para la investigación, se centraron en el oxímoron, «una construcción básica de dos palabras de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Por su brevedad, resulta más fácil medir con precisión la actividad cerebral que generan». Oxímorones son, por ejemplo, construcciones como 'clamoroso silencio' y 'selección completa'. 

Aplicaciones terapéuticas 

Molinaro, en colaboración con su compañero del BCBL Jon Andoni Duabeitia y el director del centro, Manuel Carreiras, contó con la participación voluntaria de estudiantes de la UPV de entre 18 y 25. Ideó varias listas de frases incorrectas, neutras, oxímorones y pleonasmos, empleando el mismo sustantivo como sujeto. Por ejemplo: 'monstruo geográfico', como expresión incorrecta; 'monstruo solitario', como neutra; 'monstruo hermoso', como oxímoron, y 'monstruo horrible', como pleonasmo. «A los participantes se les enseñaban las listas mientras se medía su actividad cerebral con un electroencefalograma para extraer información sobre el procesamiento de las figuras», explica Molinaro. 

Observó que el oxímoron genera una intensa actividad cerebral en el área frontal izquierda del cerebro 500 milisegundos después de percibir la expresión, algo que no se produce con una expresión neutra o un pleonasmo, que requieren de un menor esfuerzo. En cuanto a la incorrecta, el cerebro tarda 400 milisegundos en detectar que hay un error. «Cuanto menos natural es la expresión, más recursos requiere para ser procesada en la parte frontal izquierda, un área relacionada con la actividad intelectual, muy desarrollada en los humanos», anuncia el investigador del BCBL. 

Molinaro cree que, en un futuro, esta investigación puede llegar a tener aplicaciones terapéuticas. «Por ejemplo, en el caso de los dementes fronto-temporales, una discapacidad que impide acceder a los sentidos. Son personas que ven una puerta y no saben qué deben hacer». El investigador ve factible un 'entrenamiento' con figuras retóricas para aumentar el trabajo cerebral y así tratar estos problemas. «Se dice que leer es bueno, ahora sabemos por qué. Leer poesía y perder el tiempo en saber qué estaba pasando por la cabeza del poeta puede tener una repercusión muy buena y positiva en capacidades como la creatividad» De momento, el científico ha comenzado a repetir este experimento con resonancias magnéticas para estudiar las conexiones entre el área frontal izquierda y el hipocampo, dos partes muy implicadas en el proceso del significado. 


Fuente: Por Maribel Martínez, El Correo 

5.9.12

Diferencias que no son tan sutiles...


Los parónimos son palabras homófonas (igual sonido) u homónimas (misma etimología), que tienen distinto significado. Les mostramos algunas:

-Acechar: 

  1. tr. Observar, aguardar cautelosamente:
    la fiera acechaba a su presa.
  2. amenazar.
    ♦ No confundir con asechar.

-Asechar: 
  1.  tr. Intentar engañar, poner asechanzas.tr. Intentar engañar, poner asechanzas.

-Bracero: 
  1. m. y f. Peón, jornalero:
    pidieron veinte braceros para la recogida de la aceituna.
  2. amer. Trabajador que emigra temporalmente a otro país.

-Brasero:

  1. m. Recipiente redondo de metal en que se echan brasas para calentarse:
    el abuso del brasero produce problemas circulatorios.
  2. Aparato similar dotado de una resistencia eléctrica como fuente de calor.
  3. amer. Hogar de la cocina.

-Calló: inflexión del verbo "callar".

-Cayó: inflexión del verbo "caer".

-Deshojar:
  1. tr. y prnl. Quitar las hojas o los pétalos a las plantas:
    deshojar una margarita.
  2. P. ext., quitar las hojas a cualquier cosa que las tenga:
    deshojar un cuaderno.

-Desojar:
  1. tr. Romper el ojo de un instrumento. También prnl.
  2. prnl. Estropearse la vista forzándola demasiado:
    me desojo delante del ordenador.
  3. Mirar con mucho esfuerzo para ver o hallar una cosa:
    por más que me desoje nunca encuentro las diferencias de los pasatiempos.


Estos son sólo algunos parónimos, ya les acercaremos más...



Fuente: "Páronimos de la Lengua Castellana", Victoriano E. Montes.
Diccionario on line word reference.

29.8.12

Origen de la palabra "eco"


Una historia de amores no correspondidos nos lleva al origen de esta antiquísima palabra, que llegó al castellano intacta tras cruzar continentes y civilizaciones durante casi treinta siglos, desde la Grecia antigua hasta nuestros días (v. pánico*,narcisismo*).

Eco era la ninfa de los bosques y de las fuentes, de cuya boca salían las palabras más bellas jamás nombradas. Esto molestaba a Hera, celosa de que Zeus, su marido, pudiera cortejarla como a otras ninfas. Y así sucedió... cuando Hera descubrió el engaño, castigó a Eco quitándole la voz y obligándola a repetir la última palabra que decía la persona con la que mantuviera la conversación. Incapaz de tomar la iniciativa en una conversación, limitada sólo a repetir las palabras ajenas, se apartó del trato humano

Retirada en el campo, se enamoró del hermoso pastor Narciso, hijo de la ninfa Liríope de Tespia y del dios-río Céfiso. Sin embargo, el vanidoso joven no tenía corazón y la consideró loca, ignorándola totalmente. Con el corazón roto, ella pasó el resto de su vida en cañadas solitarias, suspirando por el amor que nunca conoció, debilitándose y adelgazando, hasta que se  convirtió en una roca fría y dura... y desde el fondo de un valle repite hasta hoy las últimas palabras de cada frase que allí se dice. 

Eco llegó al castellano proveniente del latín echo, y éste, del griego eko ‘sonido’. El primer documento de nuestra lengua en que aparece es el Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana, de Cristóbal de las Casas, datado en 1570.

La historia de esta ninfa está expuesta por el poeta romano Ovidio, en su conocida obra Metamorfosis (libro III), en la cual la narra de forma magistral:

Así pues, cuando vio a Narciso, que vagaba por apartados campos, y se enamoró, a escondidas sigue sus pasos, y cuanto más lo sigue más se calienta con la cercana llama, no de otro modo que cuando el inflamable azufre, untado en la punta de las antorchas, arrebata las llamas que se le han acercado. ¡Oh, cuántas veces quiso acercarse con linsojeras palabras y añadir suaves ruegos! Su naturaleza lo impide y no le permite empezar; pero, cosa que le está permitida, ella está pronta a esperar sonidos a los que puede devolver sus propias palabras.
Por azar el joven, apartado del leal grupo de sus compañeros, había dicho: “¿Alguno está por aquí?”, y “está por aquí” había respondido Eco. Él se queda atónito y, cuando lanza su mirada a todas partes, grita con fuerte voz: “Ven”; ella llama a quien la llama. Se vuelve a mirar y de nuevo, al no venir nadie, dice: “¿Por qué me huyes?”, y tantas veces cuantas las dijo, recibió las palabras. Insiste y, engañado por la reproducción de la voz que le contestaba, dice: “En este lugar juntémonos” y Eco, que nunca habría de responder con más agrado a ningún sonido, repitió: “juntémonos”, y ella misma favorece sus palabras y, saliendo de la selva, iba a arrojar sus brazos al deseado cuello. Huye él y, al huir, aleja las manos del abrazo. “Moriré antes”, dice, “de que te adueñes de mí.”
Desgraciada se oculta en el bosque y avergonzada cubre su cara con ramas, y a partir de entonces vive en solitarias cuevas; pero, sin embargo, el amor está dentro y crece con el dolor del rechazo: y las insomnes preocupaciones amenguan su cuerpo que mueve a compasión, y la delgadez contrae su piel, y todo el jugo de su cuerpo se va hacia los aires; solamente le quedan la voz y los huesos: permanece la voz; cuentan que los huesos adoptaron la figura de una piedra. A partir de ese momento se oculta en los bosques y no es vista en montaña alguna, es oída por todos: el sonido es el que vive en ella.
[Texto extraído de grecolatino.wordpress.com]



13.8.12

«Detrás de él», no «detrás suyo»


La Fundéu advierte que son incorrectas las construcciones del tipo detrás suya o encima mío.
Cada vez es más común en el registro oral el empleo de construcciones como detrás suyadelante suyo o encima mío como vemos en los siguientes ejemplos: «Iba treinta segundos por delante de Alonso, pero al final terminó dos décimas detrás suya», «La vicepresidenta se encontraba tan solo unos metros delante suya», «Por encima mío sólo está Dios», etcétera.
Sin embargo, no se deben usar los adverbios de lugar seguidos de un pronombre posesivo, ya que en español estos adverbios solo pueden ir seguidos de una construcción introducida por la preposición de más el pronombre personal correspondiente detrás de él. Por lo tanto en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido «iba treinta segundos por delante de Alonso, pero al final terminó dos décimas detrás de él», «La vicepresidenta se encontraba tan solo unos metros delante de él», «Por encima de mí sólo está Dios»...
La Fundéu aconseja, pues, que en estos casos detrás del adverbio de lugar se utilice la preposición de más el pronombre personal correspondiente.

Fuente: Fundéu

24.7.12

Tilde diacrítica en monosílabos

DE (preposición): la casa es de piedra.
DÉ (verbo ‘dar’): quiere que le  más dinero.

EL (artículo): el auto corre por el camino.
ÉL (pronombre personal): él tiene la culpa.

MAS (conjunción adversativa: ‘pero’): estudió mas no aprobó.
MÁS (adverbio de cantidad): habrá más lluvias.

O (conjunción disyuntiva): ¿sale o entra?
Ó (conjunción entre números): enviará 20 ó 30 sobres.

TE (pronombre personal): te compré un helado.
TÉ (sustantivo): el  me desvela.

TÚ (pronombre personal): tú posees muchos dones.
TU (adjetivo posesivo): tu mano está fría.

SE (pronombre personal): se fue sin despedirse.
SÉ (verbo ‘ser’):  sincero.
SÉ (verbo ‘saber’): no  nada de él.

MI (adjetivo posesivo): vive en mi casa.
MI (sustantivo): la tocó en mi bemol.
MÍ (pronombre personal): Lo hizo para .

SI (conjunción): si sales, cierra la puerta.
SI (sustantivo): no llego a entonar la nota si.
SÍ (adverbio de afirmación): , juro.
SÍ (pronombre personal): volvió en .



Nota: El pronombre personal ti nunca lleva tilde, pues no debemos diferenciarlo de ninguna otra palabra.

*La tilde diacrítica sirve para diferenciar palabras que se escriben de la misma forma pero tienen significados diferentes. Es decir, es la que permite distinguir palabras con idéntica forma, escritas con las mismas letras, pero que pertenecen a categorías gramaticales diferentes.

Fuente: Cuadernillo de Normativa de la Lengua I, del Instituto Superior Eduardo Mallea.

12.7.12

Uso de adonde, adónde, donde y dónde

ADONDE
1. Adverbio relativo de lugar que expresa la dirección de un movimiento. Es palabra átona y por ello se escribe sin tilde, a diferencia del adverbio interrogativo o exclamativo adónde. Funciona, a modo de conjunción, introduciendo oraciones de relativo con antecedente o sin él: «Desciende a los infiernos, adonde va a buscarlo la Diosa Madre» (Cousté Biografía [Arg. 1978]); «Regresamos adonde nos esperaba el taxi» (VLlosa Tía [Perú 1977]). También puede escribirse en dos palabras: a donde. Aunque hasta ahora se venía recomendando un uso especializado de ambas grafías: adonde -con o sin antecedente expreso- y a donde -sin antecedente expreso-, esta recomendación no ha cuajado en el uso y hoy se admite como correcto el empleo indistinto de ambas formas: «Esperamos nerviosos el mediodía en el lugar a donde hemos sido conducidos» (Laín Descargo [Esp. 1976]); «Vaya a donde quiera, descanse» (Andrade Dios [Arg. 1993]).
2. En el español actual debe evitarse el uso arcaico de adonde y a donde para indicar situación (‘en donde’): *«Será mejor encontrar el sitio sagrado a donde va a ocurrir la aparición» (Aridjis Comedia [Méx. 1989]); *«Andrés Trapiello ha escrito buenas y curiosas anécdotas de ese bar, adonde entrevisté a Italo Calvino» (Mundo [Esp.] 15.12.96). En estos casos debe usarse el adverbio relativo donde, opcionalmente precedido de en.
3. Como preposición (adonde) o locución prepositiva (a donde) se utiliza, en la lengua coloquial, con el significado de ‘junto a’ o ‘a casa de’: «El mozárabe regresó adonde Guacelmo, que se había puesto a rezar frente a la cruz» (Torbado Peregrino [Esp. 1993]); «Beatriz y Vicente se han ido a donde su tía» (Chase Pavo [C. Rica 1996]); «Esa misma tarde volvió adonde Prato» (UPietri Oficio [Ven. 1976]). Con este sentido, puede usarse también donde.
4. Es incorrecto utilizar adonde a donde precedidos de preposición: *«El club de los corazones solitarios…, [...] hacia adonde algunos [...] miraban entre la nostalgia y la ironía» (SchzOstiz Infierno [Esp. 1995]). En estos casos debe suprimirse la preposición o emplear el adverbio relativo donde.
Cuando el verbo implica movimiento, para indicar destino, pueden emplearse las formas a donde (o adonde) y donde, siendo más frecuente el uso con preposición: Iré a donde tú vayas / Iré donde tú vayas; La casa adonde te llevo está cerca / La casa donde te llevo está cerca.
ADÓNDE
1. Adverbio interrogativo o exclamativo que significa ‘a qué lugar’. Es tónico y por ello se escribe con tilde, a diferencia del adverbio relativo adonde. Introduce enunciados interrogativos o exclamativos directos y subordinadas interrogativas o exclamativas indirectas: «¿Y adónde llegaremos?» (Ocampo Cornelia [Arg. 1988]); ¡Adónde hemos ido a parar!; «No sé adónde ir» (NHerald [EE. UU.] 9.4.97); ¡Mira adónde nos ha llevado tu intransigencia! No existe justificación para censurar la escritura de este adverbio en dos palabras:a dónde, documentada desde siempre en todo tipo de textos. Así, son igualmente aceptables las grafías adónde y a dónde: «Esas seducciones, ¿qué significaban, a dónde conducían?» (Edwards Anfitrión [Chile 1987]); «No sé a dónde queréis llegar los dos» (BVallejo Trampas [Esp. 1994]).
2. En el español actual debe evitarse el uso arcaico de adónde y a dónde sin valor de movimiento: *«Me preguntó Carlitos, mi hijo, que adónde había estado» (LpzPáez Herlinda [Méx. 1993]); *«¿A dónde están tus dioses?» (Gala Ulises [Esp. 1975]). En estos casos debe usarse el adverbio dónde, opcionalmente precedido de en.
3. Es incorrecto utilizar adónde y a dónde precedidos de preposición: *«¿Hacia adónde?» (Álvarez Catedral [Chile 1995]); *«Corro sin despedirme, sin saber hacia a dónde voy» (Pinto Despertar [C. Rica 1994]). En estos casos debe usarse el adverbio dónde. La anteposición de preposición no es incorrecta cuando adónde encabeza oraciones interrogativas indirectas que constituyen término de preposición: «Hablábamos sobre todo de adónde iremos a parar» (Chacel Barrio [Esp. 1976]); «Violeta no tiene idea de a dónde van a parar sus tapices» (Serrano Antigua [Chile 1995]); «Le interroga acerca de adónde va» (Castilla Psiquiatría 1 [Esp. 1979]).

Fuente: REAL ACADEMIA DE LA LENGUA.
Departamento de Español al día.RAE.