"No hay que perder de vista que el corrector no es el autor de los textos"



26 de marzo de 2012

¿Pudrir o podrir?

Las dos están aceptadas. Miren la explicación de la Rae:


pudrir(se). 1. ‘Descomponer(se) una materia orgánica’. Verbo irregular: v. conjugación modelo ( apéndice 1, n.º 48). En el español medieval y clásico, debido a la existencia de dos formas en el infinitivo (podrir y pudrir), alternaban formas con u y formas con o en la raíz. En el español actual, quedan algunos restos de esta antigua variación. En la norma culta de España se emplean exclusivamente las formas con -u- en toda la conjugación: pudrir, pudría, pudrí, pudrirá, pudriría, etc.; la única excepción es el participio podrido.

En la norma culta de la mayor parte de América las formas con -u- son también las preferidas, pero en el infinitivo, así como, en menor medida, en algunas personas del presente, en el pretérito imperfecto o copretérito, el pretérito perfecto simple o pretérito, el futuro simple o futuro, el condicional simple o pospretérito y el imperativo, se admiten también las formas con -o- (podrir, podría, podrí, podrirá, podriría, etc.): «Has enflaquecido, pierdes el pelo, tus dientes comienzan a podrirse, tus cartílagos están inflamados» (Jodorowsky Pájaro [Chile 1992]).

2. Para hacer referencia a la acción y el efecto de pudrir(se), los sustantivos más frecuentes en el uso actual son podredumbre y el cultismo putrefacción. Con el mismo significado existen las formas, también correctas, pudrición y pudrimiento. Las variantes Marca de incorrección.pudredumbre, Marca de incorrección.podrición y Marca de incorrección.podrimiento son anticuadas y deben evitarse en el uso actual.


Fuente: Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española

20 de marzo de 2012

¿Son completamente equivalentes los verbos influir e influenciar? Y sus respectivos participios influido/a e influenciado/a?

Las diferencias entre influir e influenciar, según las Academias, no son de sentido, puesto que ambos verbos significan lo mismo, sino de construcción. Influir se emplea como transitivo («el ejemplo de su maestro los influyó»; «fue influido por el romanticismo alemán» o como intransitivo, a menudo con un complemento introducido por en o sobre («Borges influyó en el estilo de muchos escritores»; «las condiciones del experimento han influido sobre los resultados»).

Influenciar, en cambio, solo se emplea como transitivo («influenció a todos su amigos»; «su moralidad está influenciada por esas lecturas»).



Fuente: fundeu.es

14 de marzo de 2012

La sangre y otros relatos

En esta oportunidad, no les vamos a aconsejar cómo hacer un buen uso del español, sólo los vamos a invitar a la presentación de un libro de cuentos de un escritor patagónico. ¡Los esperamos!
  
 

El día martes 3 de abril a las 18:00 horas en la Biblioteca Nacional Sala Augusto R. Cortázar, Aguero 2502 ciudad de Buenos Aires, se hará la presentación del libro La sangre y otros relatos, del escritor Miguel Alejandro Sánchez Peña. Este evento que cuenta con el auspicio de la Fundación Casa de la Cultura de Córdoba será presentado por la escritora Gloria Casañas, autora de varias novelas históricas románticas.
Es un libro de 15 cuentos de literatura fantástica, que incluye la temática de vampiros, fantasmas, brujas; temas policiales, históricos, de amor, entre otros.
Un breve texto del prólogo, a manera de presentación aclara más la temática: “Cuando inventamos el lenguaje escrito, lo hicimos por una necesidad elemental, como escribir nuestra historia, registrar nuestros descubrimientos, educar a nuestras generaciones, etc. Más allá de estas necesidades, el lenguaje escrito ha encontrado otra forma sublime de plasmar la vida: esa forma es la literatura”.
El autor anunció que también habrá una presentación de su libro el día jueves 5 de abril a las 19 horas en el mítico bar El Cairo, en la ciudad de Rosario, prov. de Santa Fe.
Miguel Alejandro Sánchez Peña es un escritor que, prendido en lo íntimo de su espíritu artístico, nos invita a explorar en La sangre y otros relatos, una serie de narraciones donde se mezcla, la realidad, la fantasía y la magia. En estas creaciones literarias surge un crisol de personajes, cada cual con su característica, con su época, con su psicología, etc. En los que seguramente nos veremos reflejados o identificaremos prototipos muy familiares a nuestra vivencia.

Marco Antonio Ramos Velásquez, Doctor en letras.

5 de marzo de 2012

El remoto origen de la palabra "bisiesto"

Por Ricardo Socas


Desde hace 2.000 años, cuando Julio César creó el calendario que llamamos juliano, un año de cada cuatro es bisiesto, es decir febrero tiene 29 días en lugar de 28. Este día adicional se hizo necesario porque la duración del año astronómico -es decir una vuelta completa de la tierra en su órbita- no es de 365 días exactos como el año calendario, sino de 365 días, 5 horas y 56 minutos.

Pero ¿por qué bisiesto?

En los tiempos de Julio César, el primer día de cada mes se llamaba calendas, el séptimo eran las nonas y el décimoquinto día eran los idus. En lugar de decir 28 de febrero, los romanos decían primum dies ante calendas martias (primer día antes de las calendas de marzo). El 27 de febrero era el secundum dies ante calendas martias (segundo día antes de las calendas de marzo), el 26 de febrero, tercer día y así sucesivamente.

Para introducir su novedad, el año bisiesto, Julio César intercaló un día entre el sexto y el quinto día antes de las calendas, o sea entre los días que hoy son el 23 y el 24 de febrero. Este día adicional fue llamado bis sextus dies ante calendas martias, o sea, "segundo día sexto antes de las calendas de marzo" y el año que contenía ese día se llamó por eso bissextus.

A pesar de este ajuste, el calendario juliano todavía no era lo suficientemente preciso y en 1582 sufrió algunas modificaciones, impuestas por el papa Gregorio X, mediante la bula Inter gravíssimas, por la que se creó el calendario gregoriano, que rige aún hoy y, según el cual, los años de final de siglo, como 1700, 1800 o 1900 no son bisiestos, excepto cuando el número del siglo es divisible por cuatro, como ocurrió en 1200, 1600 y 2000.


Fuente: elcastellano