"No hay que perder de vista que el corrector no es el autor de los textos"



26 de diciembre de 2012

Nueva ortografía de la lengua española, para tener muy en cuenta


La Real Academia Española, en colaboración con las Academias de la lengua española en América y Filipinas (22 en total), publicó en el año 1999 una edición de la Ortografía española que ha estado vigente hasta finales de 2010. Por esto, es que ha presentado una nueva edición, más amplia, más detallada y minuciosa, donde se contienen las reglas de ortografía que debemos seguir en la actualidad. 

La Ortografía de 1999 recomendaba escribir con minúscula los días de la semana y los meses, pero la edición de 2010 lo impone como norma: Hoy es martes 13 de febrero (p. 502).

Algunos otros cambios importantes que ha realizado:

- Se escriben con minúscula inicial todos los tratamientos: don, fray, usted, su santidad (en este último caso se admite la mayúscula si no va seguido del nombre propio de la persona a que se refiere). La mayúscula es obligatoria en las abreviaturas:  D., Ud., etc. (Cuando se ponen dos o más tratamientos, todos van en abreviatura: Ilmo. Sr. D.). También se escriben con minúscula inicial los títulos y cargos: El papa visitará la India en su próximo viaje (OLE, 2010, p. 470). Cfr. el apartado sobre la  llamada "mayúscula de relevancia".

- Se escriben con mayúscula inicial los nombres propios religiosos y sus apelativos (Dios, la Virgen...), pero se recomienda usar la minúscula en los pronombres que hacen referencia a esos nombres religiosos: Ve con Dios y que él te guíe (OLE, 2010, p.473).


- En los nombres de barrios, urbanizaciones, calles o espacios urbanos, solo se escribe con mayúscula el término específico: el barrio de Nervión, la avenida Ramón y Cajal, el parque del Alamillo (OLE, 2010, p. 481).


- Se escriben con mayúscula inicial todas las palabras significativas que componen la denominación completa de entidades, instituciones, organismos, etcétera: Biblioteca Nacional, Universidad de Sevilla, Médicos Sin Fronteras... (OLE, 2010, p. 483).


- Se escribe con mayúscula inicial únicamente la primera palabra del título de cualquier obra de creación: Libro de buen amor, Divina comedia, Diccionario de la lengua española, etc. En los títulos abreviados o alternativos, el artículo se escribe con minúscula y en redonda: el Quijote, la Celestina, el  Buscón (OLE, 2010, p. 488). No ocurre lo mismo con el nombre de las publicaciones periódicas y de las colecciones:
El Diario Vasco, El Barco de Vapor, El Correo de Andalucía.


- Se denomina "mayúscula de relevancia" al uso no justificado lingüísticamente de la mayúscula que responde
únicamente al deseo de poner de manifiesto la especial relevancia que quien escribe otorga al referente asignado por la palabra así escrita: rey, papa, presidente, misa, nación, fe. Se recomienda evitarla (OLE, 2010, p. 514).


- La "ortografía relajada" de mayúsculas y minúsculas resulta admisible en chats y mensajes de móvil, pero no en los correos electrónicos (OLE, 2010, p. 517).


- Las letras j e i no deben llevar punto cuando se escriben en mayúscula.

-Se admite la escritura en una sola palabra de los nombres propios compuestos, que seguirán las reglas generales ortográficas: Joseluís, Mariángeles, Josemanuel, Juampablo, Joseángel, Josemilio, Mariarrosa, etc.
(OLE, 2010, p. 626).

El prefijo ex:

Todos los prefijos, incluido ex-, deben escribirse unidos a su base léxica cuando esta es solo una palabra:  exmarido, expresidente, exdirector, etc. En cambio, se escribe separado con guion si la base léxica es un nombre propio (anti-Franco, pro-África) o una sigla (antiOTAN), y separado sin guion cuando la base léxica consta de varias palabras (ex primer ministro, pro derechos humanos...) OLE, 2010, pp. 531-538.


Estos son solo algunos ejemplos, iremos publicando más.


12 de diciembre de 2012

"Solo", sin tilde...


Tildar la palabra solo cuando significa solamente ya no es necesario.

La palabra solo puede ser adjetivo («Tomás estaba solo»;solo = 'sin compañía') o adverbio («era solo un aprendiz»;solo = 'únicamente'). Hasta 1959 se acentuaba gráficamente cuando era adverbio, para distinguirlo del adjetivo.
En las normas ortográficas de 1959, la Real Academia Española estableció que el adverbio solo (= 'solamente') no debe llevar tilde (acento gráfico) más que cuando puedan darse confusiones con el adjetivo (que en la práctica son muy infrecuentes). En las normas publicadas en el 1999 se repitió este criterio que volvió a explicitarse en el Diccionario panhispánico de dudas.
Sin embargo, la nueva Ortografía académica, del 2011, señala que no es necesario tildar el adverbio ni siquiera en los casos de posible ambigüedad, ya que el contexto permite deshacerla en prácticamente todos los casos, como ocurre en los de otras palabras que se escriben de la misma forma y tienen significados diferentes.


Fuente: Fundéu

4 de diciembre de 2012

"Etc." no va seguido de puntos suspensivos


La palabra etcétera, bien en su forma plena o bien abreviada como etc.no va seguida de puntos suspensivos y siempre va precedida de una coma cuando se usa para dejar abierta una enumeración.
En ocasiones, sin embargo, se escribe etcétera etc. con la puntuación inapropiada, como en los siguientes ejemplos: «Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc... que tendrán que instalarse más arriba» y «Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos etc...».
Según explica la Ortografía académica, los puntos suspensivos pueden aparecer al final de una enumeración o lista con el mismo valor que etcétera, por lo que debe evitarse, por redundante, la aparición conjunta de ambos elementos; además, y por convención, etc. (que ha de llevar siempre punto) y etcétera se separan del anterior elemento por una coma.
Así, la puntuación apropiada de las frases anteriores habría sido «Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc., que tendrán que instalarse más arriba» y «Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos, etc.».
También es redundante y por tanto inapropiado, al menos en la lengua formal, escribir varias veces seguidas etcétera etc., como en «Se descubren curas para el cáncer, el sida, etc., etc.».


Fuente: Fundéu

29 de noviembre de 2012

Día Mundial de la Lucha contra el sida: claves para una buena redacción


Con motivo de la celebración, el próximo 1° de diciembre, del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, se ofrecen algunas recomendaciones sobre términos que pueden plantear dudas:

• La palabra sida, que procede de la sigla SIDA(síndrome de inmunodeficiencia adquirida), está lexicalizada (como láser u ovni) y se escribe con minúscula por ser el nombre común de una enfermedad, como gripe o diabetes.
 El término antirretroviralformado por el prefijo anti-y el adjetivo retroviral, se escribe con el prefijo unido a la palabra y duplicación de la erre, no anti-retroviral ni anti retroviral o antiretroviral.
 La expresión lazo rojo se escribe con minúsculas iniciales y sin entrecomillar.
 Sida no es lo mismo que VIH, pues sida es el nombre de la enfermedad, mientras que la sigla VIH (virus de inmunodeficiencia humana) designa al virus que la causa: se puede ser portador del virus y no padecer nunca la enfermedad.


Fuente: Fundéu

20 de noviembre de 2012

¿Menjunje, menjurje o mejunje?

La forma "menjunje" no es más que un híbrido de otras dos variantes: la antigua "menjurje" y la hoy referida "mejunje".

"Menjurje" aparece en la octava edición del Diccionario de la lengua castellana, de 1837, como: 'Mezcla de diversos ingredientes', con la marca de "familiar". Pero, en 1869 se registran las variantes "menjunje", que refiere a su vez a la anterior "menjurje", y "mejunje".

Al igual que sucede con las personas mellizas o gemelas, que suelen confundirnos por su gran parecido físico, existen palabras que por su gran "parecido" léxico, aunque no semántico (de significado), se cruzan originando nuevas formas o variantes.


De "
menjurje" a "menjunje", la Real Academia Española prefiere, hoy en día, "mejunje", con el significado de: 'Cosmético o medicamento formado por la mezcla de varios ingredientes'
Etimológicamente, mejunje proviene del término árabe ''mamzúǧ'' (mezclado). Su plural es  mejunjes.


Fuentes 

13 de noviembre de 2012

Pago en especie, no en especias ni en especia...

Correctoras de Papel junto con la fuente consultada, recomiendan lo siguiente:


Pago en especie (o en especies) es la expresión adecuada para decir que algo se paga (o se cobra) 'en frutos o géneros y no en dinero', tal y como recoge el Diccionario panhispánico de dudasNo es apropiado, por tanto, hablar de pago en especia o en especias.
Se pueden encontrar, sin embargo, ejemplos en los medios de pago en especia o en especias: «El modo de reembolso de los préstamos es en especia, como petróleo y otras materias primas», «La compañía permitirá el pago fraccionado y que parte del crédito se le devuelva en especias, en servicios de promoción en la ciudad».
En estos ejemplos lo apropiado habría sido escribir que el reembolso y el crédito se harían en especie (o en especies).
Aunque es poco frecuente, a veces se encuentran documentos —sobre todo de economía— donde se usa el acrónimo inglés PIK (payment in kind) para referirse al pago en especie. Si por alguna razón se opta por usar dicho acrónimo en textos en español, es recomendable explicar su significado entre paréntesis, al menos la primera vez que se utilice.


Fuente: Fundeu


7 de noviembre de 2012

Algunos usos de las mayúsculas...


En esta primera entrega, les contamos algunos usos de las mayúsculas.

Se escriben con inicial mayúscula las palabras siguientes:

1. Los nombres propios de persona, animal y cosa singularizada: Beatriz, Platero, Tizona (espada del Cid).

1.2. Los nombres de divinidades: Dios, Jehová, Alá, Afrodita, Júpiter, Amón.

1.3. Los apellidos: Jiménez, García, Mendoza. Si un apellido español comienza por preposición, o por preposición y artículo, estos se escriben con minúscula cuando acompañan al nombre de pila (Juan de Ávalos, Pedro de la Calle); pero si se omite el nombre de pila, la preposición debe escribirse con mayúscula (señor De Ávalos, De la Calle). Si el apellido no lleva preposición, sino solamente artículo, este se escribe siempre con mayúscula, independientemente de que se anteponga o no el nombre de pila (Antonio La Orden, señor La Orden). También se escriben con mayúscula los nombres de las dinastías derivados de un apellido: los Borbones, los Austrias, salvo que se utilicen como adjetivos, caso en el que se escriben con minúscula: los reyes borbones. Por otra parte, deben conservar la mayúscula los apellidos de autores (a veces acompañados también del nombre de pila) cuando designan sus obras: «Incendiaron la iglesia, y con ella las tres joyas pictóricas —un Goya [...], un Bayeu [...] y un José del Castillo» (Laín Descargo [Esp. 1976]).

1.4. Los sobrenombres, apodos y seudónimos: Manuel Benítez, el Cordobés; José Nemesio, alias el Chino; Alfonso X el Sabio; el Libertador; el Greco; el Pobrecito Hablador (seudónimo del escritor Mariano José de Larra). El artículo que antecede a los seudónimos, apodos y sobrenombres, tanto si estos acompañan al nombre propio como si lo sustituyen, debe escribirse con minúscula: Ayer el Cordobés realizó una estupenda faena; por lo tanto, si el artículo va precedido de las preposiciones a o de, forma con ellas las contracciones al (→ al) y del (→ del): Me gusta mucho este cuadro del Greco (no de El Greco); El pueblo llano adoraba al Tempranillo (no a El Tempranillo).

1.5. Los nombres comunes que, por antonomasia, se utilizan para designar a una persona en lugar del nombre propio: el Mantuano (por Virgilio), el Sabio (por Salomón), el Magnánimo (por el rey Alfonso V), así como los que se refieren, también por antonomasia, a Dios, a Jesucristo o a la Virgen: el Creador, el Todopoderoso, el Mesías, el Salvador, la Purísima, la Inmaculada.

1.6. Los nombres abstractos personificados, utilizados alegóricamente: la Muerte, la Esperanza, el Mal.

1.7. Los nombres propios geográficos (continentes, países, ciudades, comarcas, mares, ríos, etc.): América, África, Italia, Canadá, Toledo, Lima, las Alpujarras, la Rioja (comarca), la Mancha (comarca), el Adriático, el Mediterráneo, el Orinoco, el Ebro, los Andes, el Himalaya. Como se ve en los ejemplos, determinados nombres propios geográficos van necesariamente acompañados de artículo, como ocurre con las comarcas, los mares, los ríos y las montañas. En otros casos, como ocurre con determinados países, el uso del artículo es opcional: Perú o el Perú (→ el, 5). El artículo, en todos estos casos, debe escribirse con minúscula, porque no forma parte del nombre propio. Pero cuando el nombre oficial de un país, una comunidad autónoma, una provincia o una ciudad lleve incorporado el artículo, este debe escribirse con mayúscula: El Salvador, La Rioja (comunidad autónoma), Castilla-La Mancha (comunidad autónoma), La Pampa, La Habana, Las Palmas. Cuando el artículo forma parte del nombre propio no se realiza en la escritura la amalgama con las preposiciones de o a: Mi padre acaba de regresar de El Cairo (no del Cairo); Este verano iremos a El Salvador (no al Salvador).

Los nombres comunes genéricos que acompañan a los nombres propios geográficos (ciudad, río, mar, océano, sierra, cordillera, cabo, golfo, estrecho, etc.) deben escribirse con minúscula: la ciudad de Panamá, el río Ebro, la sierra de Gredos, la cordillera de los Andes, el cabo de Hornos. Solo si el nombre genérico forma parte del nombre propio, se escribe con mayúscula inicial: Ciudad Real, Río de la Plata, Sierra Nevada, los Picos de Europa. También se escriben con inicial mayúscula algunos de estos nombres genéricos cuando, por antonomasia, designan un lugar único y, por lo tanto, funcionan a modo de nombre propio. Estas antonomasias están lógicamente limitadas en su uso a la comunidad de hablantes que comparten una misma geografía, para los que la identificación de la referencia es inequívoca, como ocurre, por ejemplo, entre los chilenos, con la Cordillera (por la cordillera de los Andes) o, entre los españoles, con la Península (por el territorio peninsular español) o el Estrecho (por el estrecho de Gibraltar). El hecho de escribir Península Ibérica con mayúsculas se debe a que con esta expresión nos referimos a una entidad de carácter histórico-político, y no a un mero accidente geográfico.

1.8. Las designaciones que, por antonomasia, tienen algunos topónimos y que se usan como alternativa estilística a su nombre oficial: el Nuevo Mundo (por América), la Ciudad Eterna (por Roma).

1.9. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de determinadas zonas geográficas, que generalmente abarcan distintos países, pero que se conciben como áreas geopolíticas con características comunes: Occidente, Oriente Medio, Cono Sur, Hispanoamérica, el Magreb.

1.10. Los nombres de vías y espacios urbanos. Al igual que en el caso de los nombres geográficos, solo el nombre propio debe ir escrito con mayúscula, y no los nombres comunes genéricos que acompañan a este, como calle, plaza, avenida, paseo, etc., que deben escribirse con minúscula: calle (de) Alcalá, calle Mayor, plaza de España, avenida de la Ilustración, paseo de Recoletos. Sin embargo, se escribirán en mayúscula los nombres genéricos de vías o espacios urbanos procedentes del inglés: Oxford Street, Quinta Avenida, Central Park, como es usual en esa lengua.

1.11. Los nombres de galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y satélites: la Vía Láctea, la Osa Mayor, la Estrella Polar, Venus, Ganimedes. Las palabras Sol y Luna solo suelen escribirse con mayúscula inicial en textos científicos de temática astronómica, en los que designan los respectivos astros: «Entre la esfera de fuego y la de las estrellas fijas están situadas las esferas de los distintos planetas, empezando por la esfera de la Luna y, a continuación, las esferas de Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno» (Torroja Sistemas [Esp. 1981]); pero, excepto en este tipo de textos, se escriben normalmente con minúscula: El sol lucía esplendoroso esa mañana; Entra mucho sol por la ventana; Negros nubarrones ocultaron la luna por completo; Me pongo muy nervioso cuando hay luna llena. La palabra tierra se escribe con mayúscula cuando designa el planeta: «Dios le hizo ver las estrellas jamás vistas desde la Tierra» (Fuentes Naranjo [Méx. 1993]); pero con minúscula en el resto de sus acepciones: El avión tomó tierra; Esta tierra es muy fértil; He vuelto a la tierra de mis mayores.

1.12. Los nombres de los signos del Zodiaco: Aries, Géminis, Sagitario; también los nombres alternativos que aluden a la representación iconográfica de cada signo: Balanza (por Libra), Toro (por Tauro), Carnero (por Aries), Gemelos (por Géminis), Cangrejo (por Cáncer), Pez (por Piscis), Escorpión (por Escorpio), León (por Leo), Virgen (por Virgo). Se escriben con minúscula, en cambio, cuando dejan de ser nombres propios por designar, genéricamente, a las personas nacidas bajo cada signo: Raquel es sagitario; Los géminis son muy volubles.

1.13. Los nombres de los cuatro puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste) y de los puntos del horizonte (Noroeste, Sudeste, etc.), cuando nos referimos a ellos en su significado primario, como tales puntos, o cuando forman parte de un nombre propio: La brújula señala el Norte; La nave puso rumbo al Noroeste; Corea del Norte; la Cruz del Sur. También se escriben con mayúsculas los casos de Polo Norte y Polo Sur. Sin embargo, cuando los nombres de los puntos cardinales o de los puntos del horizonte están usados en sentidos derivados y se refieren a la orientación o la dirección correspondientes, se escribirán en minúscula: el sur de Europa, el noroeste de la ciudad, el viento norte. También se escribirán en minúscula estos puntos cuando estén usados en aposición: latitud norte, hemisferio sur, rumbo nornoroeste. En el caso de las líneas imaginarias, tanto de la esfera terrestre como celeste, se recomienda el uso de la minúscula: ecuador, eclíptica, trópico de Cáncer.

1.14. Los sustantivos y adjetivos que componen el nombre de entidades, organismos, departamentos o divisiones administrativas, edificios, monumentos, establecimientos públicos, partidos políticos, etc.: el Ministerio de Hacienda, la Casa Rosada, la Biblioteca Nacional, el Museo de Bellas Artes, la Real Academia de la Historia, el Instituto Caro y Cuervo, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Facultad de Medicina, el Departamento de Recursos Humanos, el Área de Gestión Administrativa, la Torre de Pisa, el Teatro Real, el Café de los Artistas, el Partido Demócrata. También se escribe con mayúscula el término que en el uso corriente nombra de forma abreviada una determinada institución o edificio: la Nacional (por la Biblioteca Nacional), el Cervantes (por el Instituto Cervantes), la Complutense (por la Universidad Complutense), el Real (por el Teatro Real).

1.15. Los nombres de los libros sagrados y sus designaciones antonomásticas: la Biblia, el Corán, el Avesta, el Talmud, la(s) Sagrada(s) Escritura(s). También los nombres de los libros de la Biblia: Génesis, Levítico, Libro de los Reyes, Hechos de los Apóstoles.

1.16. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de publicaciones periódicas o de colecciones: La Vanguardia, Nueva Revista de Filología Hispánica, Biblioteca de Autores Españoles.

1.17. La primera palabra del título de cualquier obra de creación (libros, películas, cuadros, esculturas, piezas musicales, programas de radio o televisión, etc.); el resto de las palabras que lo componen, salvo que se trate de nombres propios, deben escribirse con minúscula: Últimas tardes con Teresa, La vida es sueño, La lección de anatomía, El galo moribundo, Las cuatro estaciones, Las mañanas de la radio, Informe semanal. En el caso de los títulos abreviados con que se conocen comúnmente determinados textos literarios, el artículo que los acompaña debe escribirse con minúscula: el Quijote, el Lazarillo, la Celestina.

1.18. Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de documentos oficiales, como leyes o decretos, cuando se cita el nombre oficial completo: Real Decreto 125/1983 (pero el citado real decreto), Ley para la Ordenación General del Sistema Educativo (pero la ley de educación, la ley sálica, etc.). También se escriben con mayúscula los nombres de los documentos históricos: Edicto de Nantes, Declaración Universal de los Derechos Humanos.

1.19. Los nombres de festividades religiosas o civiles: Epifanía, Pentecostés, Navidad, Corpus, Día de la Constitución, Año Nuevo, Feria de Abril.

1.20. Las advocaciones de la Virgen: la Virgen de Guadalupe, la Virgen del Rocío. También las celebraciones o festividades a ellas dedicadas: el Rocío, el Pilar.

1.21. Los nombres de órdenes religiosas: el Carmelo, el Temple, la Merced. También se escribe con mayúscula la palabra Orden cuando acompaña al nombre propio: la Orden del Temple.

1.22. Los nombres de marcas comerciales. Las marcas comerciales son nombres propios, de forma que, utilizados específicamente para referirse a un producto de la marca, han de escribirse con mayúscula: Me gusta tanto el Cinzano como el Martini; Me he comprado un Seat; pero cuando estos nombres pasan a referirse no exclusivamente a un objeto de la marca en cuestión, sino a cualquier otro con características similares, se escriben con minúscula: Me aficioné al martini seco en mis años de estudiante (al vermú seco, de cualquier marca).

1.23. Las palabras que forman parte de la denominación oficial de premios, distinciones, certámenes y grandes acontecimientos culturales o deportivos: el Premio Cervantes, los Goya, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Bienal de Venecia, la Feria del Libro, los Juegos Olímpicos. Por lo que respecta a los premios, cuando nos referimos al objeto material que los representa o a la persona que los ha recibido, se utiliza la minúscula: Esa actriz ya tiene dos goyas; Ha colocado el óscar encima del televisor; Esta noche entrevistan al nobel de literatura de este año.

1.24. Los sustantivos y adjetivos que forman el nombre de disciplinas científicas, cuando nos referimos a ellas como materias de estudio, y especialmente en contextos académicos (nombres de asignaturas, cátedras, facultades, etc.) o curriculares: Soy licenciado en Biología; Me he matriculado en Arquitectura; El profesor de Cálculo Numérico es extraordinario. Fuera de los contextos antes señalados, se utiliza la minúscula: La medicina ha experimentado grandes avances en los últimos años; La psicología de los niños es muy complicada. Los nombres de asignaturas que no constituyen la denominación de una disciplina científica reciben el mismo tratamiento que si se tratase del título de un libro o de una conferencia, esto es, solo la primera palabra se escribe con mayúscula: Introducción al teatro breve del siglo xvii español, Historia de los sistemas filosóficos. También se escriben con mayúscula los sustantivos y adjetivos que dan nombre a cursos, congresos, seminarios, etc: 1.er Curso de Crítica Textual, XV Congreso Mundial de Neonatología, Seminario de Industrias de la Lengua.

1.25. La primera palabra del nombre latino de las especies vegetales y animales: Pimpinella anisum, Panthera leo (los nombres científicos latinos deben escribirse, además, en cursiva). Se escriben también con mayúscula los nombres de los grupos taxonómicos zoológicos y botánicos superiores al género, cuando se usan en aposición: orden Roedores, familia Leguminosas; pero estos mismos términos se escriben con minúscula cuando se usan como adjetivos o como nombres comunes: El castor es un mamífero roedor; Hemos tenido una buena cosecha de leguminosas.

1.26. Los nombres de edades y épocas históricas, cómputos cronológicos, acontecimientos históricos y movimientos religiosos, políticos o culturales: la Edad de los Metales, la Antigüedad, la Edad Media, la Hégira, el Cisma de Occidente, la Contrarreforma, la Primera Guerra Mundial, la Revolución de los Claveles, el Renacimiento. Igualmente se escriben con mayúscula los sustantivos que dan nombre a eras y períodos geológicos: Cuaternario, Mioceno, Pleistoceno, Jurásico. El adjetivo especificador que acompaña, en estos casos, a los sustantivos Revolución e Imperio se escribe con minúscula: la Revolución francesa, el Imperio romano.

1.27. Determinados nombres comunes cuando, por antonomasia, designan una sola de las realidades de su misma clase: el Diluvio (referido al diluvio bíblico), la Reconquista (referida a la de los territorios ocupados por los musulmanes, llevada a cabo por los reinos cristianos peninsulares durante la Edad Media), el Muro (referido al que separaba en Berlín los sectores oriental y occidental).

1.28. Determinados nombres, cuando designan entidades o colectividades institucionales: la Universidad, el Estado, el Ejército, el Reino, la Marina, la Judicatura, el Gobierno. En muchos casos, esta mayúscula tiene una función diacrítica o diferenciadora, ya que permite distinguir entre acepciones distintas de una misma palabra: Iglesia (‘institución’) / iglesia (‘edificio’), Ejército (‘institución’) / ejército (‘conjunto de soldados’), Gobierno (‘conjunto de los ministros de un Estado’) / gobierno (‘acción de gobernar’). La mayúscula diacrítica afecta tanto al singular como al plural: «Europa es importante para los Gobiernos, pero sobre todo para los ciudadanos» (País [Esp.] 9.1.97).

1.29. Los nombres de conceptos religiosos como el Paraíso, el Infierno, el Purgatorio, etc., siempre que se usen en su sentido religioso originario, y no en usos derivados o metafóricos, pues, en ese caso, se escriben con minúscula: Aquella isla era un paraíso; La noche pasada fue un infierno.

1.30. En textos religiosos, suelen escribirse con mayúscula, en señal de respeto, los pronombres personales Tú, Ti, Sí, Vos, Él, Ella, referidos a Dios o a la Virgen.

1.31. Los títulos, cargos y nombres de dignidad, como rey, papa, duque, presidente, ministro, etc., que normalmente se escriben con minúscula, pueden aparecer en determinados casos escritos con mayúscula. Así, es frecuente, aunque no obligatorio, que estas palabras se escriban con mayúscula cuando se emplean referidas a una persona concreta, sin mención expresa de su nombre propio: El Rey inaugurará la nueva biblioteca; El Papa visitará la India en su próximo viaje. Por otra parte, por razones de respeto, los títulos de los miembros de la familia reinante en España suelen escribirse con mayúscula, aunque vayan seguidos del nombre propio de la persona que los posee, al igual que los tratamientos de don y doña a ellos referidos: el Rey Don Juan Carlos, el Príncipe Felipe, la Infanta Doña Cristina. También es costumbre particular de las leyes, decretos y documentos oficiales, por razones de solemnidad, escribir con mayúsculas las palabras de este tipo: el Rey de España, el Jefe del Estado, el Presidente del Gobierno, el Secretario de Estado de Comercio. Por último, es muy frecuente que los cargos de cierta categoría se escriban con mayúscula en el encabezamiento de las cartas dirigidas a las personas que los ocupan.

1.32. En textos de carácter publicitario, propagandístico o similar, es frecuente la aparición de mayúsculas no justificadas desde el punto de vista ortográfico, así como el fenómeno inverso, esto es, la aparición de minúsculas donde las normas prescriben la mayúscula. Estos usos expresivos o estilísticos, cuya finalidad es llamar la atención del receptor para asegurar así la eficacia del mensaje, no deben extenderse, en ningún caso, a otro tipo de escritos.

1.33. También es habitual que en textos pertenecientes a ámbitos particulares se escriban con mayúscula las palabras que designan conceptos de especial relevancia dentro de esos ámbitos. Así, por ejemplo, es normal ver escritos con mayúscula, en textos religiosos, palabras como Sacramento, Bautismo, Misa; o, en textos militares, las palabras Bandera o Patria. Estas mayúsculas, que no deben extenderse a la lengua general, obedecen únicamente a razones expresivas o de respeto.

2. Otros usos de las mayúsculas. Se escriben con mayúsculas los números romanos, algunas abreviaturas y algunos símbolos.



2 de noviembre de 2012

¿Basto o vasto? ¿Basta o vasta?


Basto -ta. 1. ‘Grosero o tosco’: «Pedro Vicario estaba en la puerta, [...] con el cuchillo basto que él mismo había fabricado con una hoja de segueta» (García Márquez Crónica [Col. 1981]). Se dice de lo que está abastecido. No debe confundirse con vasto (‘amplio’; → vasto).

Vasto -ta. ‘Amplio o extenso’: «Nuestro repertorio es vasto y variado» (Serrano Vida [Chile 1995]). No debe confundirse con basto (‘grosero o tosco’; → basto).

Basta también significa lo siguiente:

(Del germ. *bastjan 'zurcir, coser').

1. f. hilván (‖ costura de puntadas largas).
2. f. Cada una de las puntadas o ataduras que suele tener a trechos el colchón de lana para mantener esta en su lugar.
3. f. Bol., Chile, Ec. y Perú. bastilla.
~ sastre.
1. f. Ven. basta que se hace muy suelta para luego cortarla y usarla de marca.






26 de octubre de 2012

A prestar atención...


La expresión a ver no debe confundirse con el infinitivo haber.

A ver (preposición + infinitivo del verbo ver) se emplea para:

- Solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo(en modo interrogativo): «Tengo un regalo» «¿A ver?».

- Expresar expectación o interés por saber algo; normalmente va seguido de una interrogativa indirecta: «A ver cómo nos va en el trabajo el mes que viene».

- Llamar la atención de alguien antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo: «A ver, circulen».

- Expresar aceptación de algo que se considera inevitable: «¿Pagas impuestos?» «¡A ver!».

- Expresar curiosidad expectación o interés, a veces en forma de reto(seguido de una oración introducida por la conjunción si): «A ver si este año nos toca la lotería». «A ver si te atreves».

En todos estos casos hay que utilizar a ver y no confundirlo con el infinitivo del verbo auxiliar haber.

Fuente: Fundéu

19 de octubre de 2012

¿Cuándo se emplea sino y cuándo si no?



Sino:

1. Como sustantivo masculino, ‘fatalidad o destino’: «¿Qué extraño sino me encadenó a él?» (Gallegos Pasado [C. Rica 1993]).
2. Como conjunción adversativa, presenta los valores siguientes:
2.1. Se usa para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes: «No me refiero al trabajo, sino a tu vida misma» (Cortázar Reunión [Arg. 1983]). Cuando lo que se contrapone son oraciones con el verbo en forma personal, sino debe ir seguido de que: «Prada no compraba la droga, sino que la vendía» (Madrid Flores [Esp. 1989]).
2.2. Toma en ocasiones el valor de excepto: «Sabes que no quiero a nadie sino a ti» (Regás Azul [Esp. 1994]).
2.3. En correlación con no solo, denota adición de otro u otros miembros a la cláusula. Con frecuencia suele acompañarse del adverbio también: «La mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo» (Siglo [Pan.] 9.5.97); «Le parecía que estaba enloqueciendo, no solo de miedo, sino también de aburrimiento» (RRosa Sebastián [Guat. 1994]). No debe usarse en su lugar la locución conjuntiva si que ( si1.11).
2.4. También puede tener un valor cercano a más que, otra cosa que: «Buril no quería sino retornar a la sede de su dignidad y poder en la corte» (RBastos Vigilia [Par. 1992]).

Si no:

No debe confundirse la conjunción adversativa sino antes descrita con si no, secuencia formada por la conjunción si ( si) seguida del adverbio de negación no ( no): «¿Y quién se lo dirá, si no lo hace usted?» (Mundo [Esp.] 20.2.95); «Tu actitud conmigo es bastante rara, si no insultante: me tratas como a un niño» (Donoso Elefantes [Chile 1995]); «No sé si no es mejor que fracase este encuentro» (Plaza Cerrazón [Ur. 1980]). El segundo elemento de la secuencia —la negación no— es tónico, frente a la atonicidad de la conjunción adversativa sino.


Con este ejercicio puedes repasar la diferencia entre sino (junto) y si no (separado). Rellena los huecos con la secuencia correcta. Cuando los termines, consulta las soluciones.
1. La reducción de plantilla no se hará atendiendo a la producción, ____ a los niveles de incompetencia.
2. Lo de la isla de bolsas de plástico del Atlántico tiene que ser una leyenda urbana; ____, ya estarían organizando cruceros y excursiones.
3. Debemos continuar avanzando, pues ____ nos quedaremos parados.
4. La cuestión no es si va a haber una huelga general, ____ cuándo la va a haber.
5. ____ sabes, ¿para qué te metes?



5 de octubre de 2012

Expresiones latinas que se emplean incorrectamente



Córpore insepulto. Loc. lat. que significa literalmente ‘con el cuerpo sin sepultar’. Se dice de la misa o funeral que se celebra con el cadáver presente: «Se celebró un funeral córpore insepulto» (País [Esp.] 29.9.77). Como la locución española equivalente es de cuerpo presente, a veces se emplea erróneamente la locución latina precedida de la preposición de: misa de córpore insepulto. El adjetivo insepulto se escribe en una sola palabra, de modo que no es correcta la grafía córpore in sepulto. 

Ex profeso. ‘A propósito, deliberadamente’. Procede de la locución latina ex professo, que se ha adaptado al español simplificando la doble ese: «El manojo de llaves bien pudo ser colocado ex profeso en las fosas» (Expreso [Perú] 23.8.93). A partir de la locución se ha creado el adverbio simple exprofeso, de uso frecuente y, por tanto, admisible: «Los troncos mostraban señales de haber sido cortados exprofeso» (Monetta Ischigualasto [Arg. 1993]). Ni la locución ni el adverbio simple deben usarse precedidos de la preposición de: de ex profeso, de exprofeso. No se admite, por innecesaria, la forma exprofesamente.

Grosso modo. Loc. lat. que significa ‘aproximadamente o a grandes rasgos’: «El costo de la vida aquí corresponde, grosso modo, al de México» (Tibón Aventuras [Méx. 1986]). Es incorrecto anteponer la preposición a: a grosso modo.

In albis. Loc. lat. que significa literalmente ‘en blanco’. Se usa con verbos como quedarse, dejar, estar, etc., con el sentido de ‘sin comprender de lo que se trata’: «La mayoría de los lectores debe quedarse in albis» (Vanguardia [Esp.] 16.7.95); ‘sin saber qué decir’: «—Sí, me iba a hacer una pregunta. No sea tímido, hombre —anima el camarero a un Chalán que se ha quedado in albis» (Ribera Sangre [Esp. 1988]); y ‘sin lograr lo que se espera’: «De noche la cena se diferenciaba poco del desayuno. Y no fueron pocas las que me fui en blanco, in albis, a la cama» (Asenjo Días [Esp. 1982]). Es incorrecto anteponer la preposición en: en albis.

In artículo mortis. Loc. lat. que significa ‘en el instante de la muerte, a punto de morir’. Puede usarse como locución adverbial: «Este objeto, transmitido generalmente “in artículo mortis”, es el que determina la condición de bruja» (CBaroja Brujas [Esp. 1961]); o como locución adjetiva, especialmente referida al matrimonio que se contrae cuando uno de los cónyuges está en peligro de muerte. Es incorrecto anteponer la preposición en: en artículo mortis.

In fraganti. Locución originada por deformación de la expresión jurídica latina in flagranti (delicto), que significa ‘en el mismo momento en que se comete un delito o, por extensión, cualquier acción censurable’: «Se había instalado aquí cerca [...] con objeto de espiar a su mujer y sorprenderla in fraganti» (Landero Juegos [Esp. 1989]). Se usa con preferencia a las locuciones de sentido análogo en flagrante ( flagrante) y en fragante ( fragante, 2). No son correctas las formas en fraganti, in fragante ni in fragranti. A partir de la locución, se ha creado el adverbio simple infraganti, cuyo uso se considera válido: «Yo los había sorprendido infraganti» (CInfante Habana [Cuba 1986]).

In promptu. Loc. lat. que significa ‘de repente, de improviso’. No es correcta la forma in prompto.

Modus vivendi. Loc. lat. que significa literalmente ‘modo de vivir’. Se emplea como locución nominal masculina para designar el arreglo de carácter provisional que se establece entre dos partes en conflicto, mientras se encuentra una solución definitiva: «Con el fin de evitar nuevos bloqueos, las instituciones acordaron [...] un modus vivendi aplicable hasta el reexamen de esta cuestión en la Conferencia Intergubernamental de 1996» (Unión Europea [Esp. 1996]). En el lenguaje corriente ha pasado también a utilizarse con el sentido de ‘modo de ganarse la vida’: « ¿Cuándo se ha sentenciado a los incontables violadores de urnas que han hecho de esta actividad un modus vivendi desde 1928?» (MtnMoreno Respuesta [Méx. 1994]). Es invariable en plural ( plural, 1k): los modus vivendi. No es correcta la forma modus vivendis.

Motu proprio. Loc. lat. que significa literalmente ‘con movimiento propio’. Se usa con el sentido de ‘voluntariamente o por propia iniciativa’: «Si alguien desea declarar motu proprio alguna cosa relacionada con el caso, que se quede» (SchzFerlosio Jarama [Esp. 1956]). Debe respetarse la forma latina proprio para el segundo elemento, y no sustituirla por el adjetivo español propio: motu propio. Es incorrecto su empleo con preposición antepuesta: de motu proprio, por motu proprio.

Mutatis mutandis. Loc. lat. que significa ‘cambiando lo que se deba cambiar’: «Lo mismo, mutatis mutandis, se puede decir de la cultura» (Ocampo Testimonios [Arg. 1977]). El segundo elemento es mutandis, no mutandi, por lo tanto es incorrecta la forma mutatis mutandi.

Statu quo. Loc. lat. (pron. [estátu-kuó], no [estátu-kúo]) que significa literalmente ‘en el estado en que’. Se emplea como locución nominal masculina con el sentido de ‘estado de un asunto o cuestión en un momento determinado’: «¿Cómo es posible que usted haya osado romper el statu quo tan difícilmente establecido entre las comunidades y los propietarios?» (Scorza Tumba [Perú 1988]). Es invariable en plural ( plural, 1k): los statu quo. No es correcta la forma status quo.

Urbi et orbi. Loc. lat. que significa literalmente ‘a la ciudad [de Roma] y al mundo’. Se emplea en referencia a la bendición papal que se extiende a todo el mundo: «El Papa impartió la bendición urbi et orbi» (Vanguardia [Esp.] 17.4.95). También se usa con el sentido de ‘a los cuatro vientos, a todas partes’: «Para distinguir en ese instante al chamaquillo [...] gritando urbi et orbi: acérquense, diversión gratis» (Fuentes Cristóbal [Méx. 1987]); «La extensión urbi et orbi de las aspiraciones democráticas» (País [Esp.] 2.6.84). No es correcto usar orbe en lugar de orbi.





26 de septiembre de 2012

¿Cuál es la diferencia entre accesible y asequible?


Frecuentemente se emplea el término asequible con el significado de accesible.

Asequible significa 'que puede conseguirse o alcanzarse', referido a precio, 'que es moderado' y también 'que algo es comprensible o fácil de entender'; mientras que accesible es 'aquella persona o cosa a la que se puede acceder o llegar sin dificultad', 'persona de carácter afable' y 'aquello que es fácil de comprender'. Solamente en esta última acepción es sinónimo de asequible: «Escribe novelas asequibles/accesibles para cualquier lector».
El uso de asequible no es apropiado en frases como: «Prefiero hablar con el subdirector porque es más asequible que el director» o «La carretera que lleva a este pueblo es poco asequible» en los que lo correcto sería utilizar accesible.
Por tanto, se recuerda que no debe utilizarse asequible con el significado de accesible, excepto cuando se trate de algo que es comprensible o fácil de entender.

Fuente: Fundeu

18 de septiembre de 2012

Aguanieve y aguanieves: significados muy distintos

Aguanieve. ‘Agua que cae de las nubes mezclada con nieve’. Es voz femenina: «Caía una aguanieve y yo me regodeaba pensando qué bien se está aquí dentro del restaurante, que no nos mojamos» (Cebrián Rusa [Esp. 1986]). Es incorrecto su uso en masculino: el aguanieve. Aunque se aconseja su escritura en una sola palabra, también es admisible la grafía en dos palabras: agua nieve. En ese caso, debe usarse el artículo el (el agua nieve), al ser agua un sustantivo femenino que comienza por /a/ tónica. No debe confundirse con aguanieves.

Aguanieves. ‘Pájaro más comúnmente conocido como lavandera’. Es voz femenina: «Hubiera escrito la fábula del cuco y la aguanieves» (Landero Juegos [Esp. 1989]). No debe confundirse con aguanieve.







10 de septiembre de 2012

La poesía ayuda a entrenar el cerebro

Por Maribel Martínez, El Correo 

La poesía no solo proporciona placer sensorial y estético al lector con sensibilidad. Es, además, una potente arma, capaz de aumentar la actividad cerebral de quienes disfrutan de ella. Porque no hay mayor poder que el de las palabras hábilmente combinadas: pensemos en un discurso político bien tejido o en una campaña publicitaria impactante. El Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha ido más allá y ha logrado medir empíricamente la capacidad de las figuras retóricas para generar actividad cerebral. Una constatación que abre la puerta a aplicaciones terapéuticas para pacientes con algún tipo de deficiencia intelectual. 

Al frente de este estudio está Nicola Molinaro, un 'staff scientist' del centro donostiarra a quien la bombilla se le encendió tras leer un artículo sobre la capacidad de los monos de distinguir no solo palabras con una relación concreta con objetos que están viendo, sino también las características que éstos poseen. «Podían distinguir entre plátano un pequeño y otro grande», apunta Molinaro. Entonces, ¿dónde está la peculiaridad del lenguaje humano? 

La diferencia radica en la capacidad de comunicar cosas que no existen y conceptos abstractos. Por ejemplo, a través de las figuras retóricas, que «tienen un poder comunicativo terrible. Eso es algo muy humano». Para la investigación, se centraron en el oxímoron, «una construcción básica de dos palabras de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Por su brevedad, resulta más fácil medir con precisión la actividad cerebral que generan». Oxímorones son, por ejemplo, construcciones como 'clamoroso silencio' y 'selección completa'. 

Aplicaciones terapéuticas 

Molinaro, en colaboración con su compañero del BCBL Jon Andoni Duabeitia y el director del centro, Manuel Carreiras, contó con la participación voluntaria de estudiantes de la UPV de entre 18 y 25. Ideó varias listas de frases incorrectas, neutras, oxímorones y pleonasmos, empleando el mismo sustantivo como sujeto. Por ejemplo: 'monstruo geográfico', como expresión incorrecta; 'monstruo solitario', como neutra; 'monstruo hermoso', como oxímoron, y 'monstruo horrible', como pleonasmo. «A los participantes se les enseñaban las listas mientras se medía su actividad cerebral con un electroencefalograma para extraer información sobre el procesamiento de las figuras», explica Molinaro. 

Observó que el oxímoron genera una intensa actividad cerebral en el área frontal izquierda del cerebro 500 milisegundos después de percibir la expresión, algo que no se produce con una expresión neutra o un pleonasmo, que requieren de un menor esfuerzo. En cuanto a la incorrecta, el cerebro tarda 400 milisegundos en detectar que hay un error. «Cuanto menos natural es la expresión, más recursos requiere para ser procesada en la parte frontal izquierda, un área relacionada con la actividad intelectual, muy desarrollada en los humanos», anuncia el investigador del BCBL. 

Molinaro cree que, en un futuro, esta investigación puede llegar a tener aplicaciones terapéuticas. «Por ejemplo, en el caso de los dementes fronto-temporales, una discapacidad que impide acceder a los sentidos. Son personas que ven una puerta y no saben qué deben hacer». El investigador ve factible un 'entrenamiento' con figuras retóricas para aumentar el trabajo cerebral y así tratar estos problemas. «Se dice que leer es bueno, ahora sabemos por qué. Leer poesía y perder el tiempo en saber qué estaba pasando por la cabeza del poeta puede tener una repercusión muy buena y positiva en capacidades como la creatividad» De momento, el científico ha comenzado a repetir este experimento con resonancias magnéticas para estudiar las conexiones entre el área frontal izquierda y el hipocampo, dos partes muy implicadas en el proceso del significado. 



Fuente: elcastellano.org