"No hay que perder de vista que el corrector no es el autor de los textos"



24 de mayo de 2011

Decálogo de la redacción

En nuestro blog, nos ocupamos de transmitirle al lector cómo hacer un buen uso del español, le mostramos las etimologías de ciertas palabras, tratamos de acercarle conocimientos de normativa, y también queremos entretenerlos con otros temas, como por ejemplo, el que abordaremos hoy: cómo escribir bien, según el literato Daniel Cassany. En su libro, La cocina de la escritura, este autor nos ofrece nueve reglas para escoger palabras. Creemos que una buena redacción se basa en los pilares que siguen a continuación y que, además, pueden servir como guías para una buena corrección de un texto.

  1. No repetir: la repetición reiterada de una palabra en un período breve provoca monotonía y aburrimiento. No importa que sea una palabra bonita, corta, básica o la central de un tema; o que la causa de la repetición sea una anáfora, la especificidad del término usado o la dificultad de encontrar sinónimos. Los efectos perniciosos son los mismos y no se excusa de ningún modo.

  2. Evitar las muletillas: a menudo, algunas expresiones actúan como auténticas muletillas o clichés lingüísticos. Se pueden utilizar para llenar vacío o articular una frase coja, pero demasiadas veces se abusa de ellas sin motivo. He aquí las principales (las que llevan asterisco no se consideran correctas):
    *a nivel de,
    *a raíz de,
    a través de,
    *bajo el punto de vista,
    como muy,
    como mínimo,
    de entrada,
    para empezar,
    es evidente, etcétera.

  3. Eliminar los comodines: Son palabras comodín las que sirven para todo, que se pueden utilizar siempre, pero que precisan poco o nada el significado de la frase. Si se abusa de ellas, empobrecen la prosa y la vacían de contenido. Ejemplos:
    Nombres: aspecto, cosa, elemento, hecho, información, problema, tema...
    Verbos: decir, hacer, poner, tener...
    Adjetivos: bueno, interesante, positivo...

  4. Preferir palabras concretas a palabras abstractas.

  5. Preferir palabras cortas y sencillas.

  6. Preferir las formas más populares: la lengua nos ofrece dos formas posibles, en algunos aspectos de fonética, ortografía o morfosintaxis. En las siguientes parejas, la solución de la derecha, más llana y popular, también resulta más recomendable:
    septiembre             setiembre
    transcendente         trascendente
    substantivo             sustantivo

  7. Evitar los verbos predicativos: los verbos ser y estar recargan la frase. Los verbos de predicación completa son más enérgicos y claros. Otros verbos débiles que a veces podemos sustituir son hacer, encontrar, parecer, llegar a y haber.

  8. Tener cuidado con los adverbios en -mente: si se abusa de estos adverbios se recarga la prosa y se hace pasada, porque son palabras largas. También es aconsejable evitar el tic de iniciar un texto o una unidad textual mayor (apartado, página) con un adverbio de este tipo, excepto cuando su función sea la de marcador textual.

  9. Usar marcadores textuales: señalan los accidentes de la prosa: la estructura, las conexiones entre frases, la función de un fragmento, etc. Tienen forma de conjunciones, adverbios, locuciones conjuntivas o incluso sintagmas, y son útiles para ayudar al lector a comprender el texto y para establecer orden y relaciones significativas entre frases. Ejemplos: el objetivo principal de, nos proponemos a exponer, con respecto a, en cuanto a, acerca de, en primer lugar, por un lado, no obstante, además, luego, es decir, en otras palabras, o sea, en efecto, para finalizar, acto seguido, en definitiva, etcétera.
Fuente: Libro La cocina de la escritura, Daniel Cassany. Editorial Anagrama.